Las cartas electorales no están echadas. La definición política-electoral de Venezuela se encuentra en la encrucijada, pues la realidad política en números definitivos se dará a conocer el 6D. Pero pese a esto, vestigios salen a flote desde la derecha venezolana e internacional y estos apuntan a que el “fraude” va a sonar fuerte como alarido de la antipolítica de los violentos. Las señales las están dando por doquier.

Lo que sigue da cuenta de lo que se debe reconocer como situación advertida. Si el 6D los resultados favorecen al chavismo. Léase bien, señores y señoras de la derecha, nada debe sorprenderles. Absolutamente nada.

En el chavismo la aspiración electoral es enorme, pese a las adversidades y desgaste impuesto por la guerra económica y el sabotaje económico articulado con fines políticos, el chavismo insiste en la confianza en el pulso político de la gente. En el chavismo conocemos las cualidades y la identidad política del chavismo, como cuerpo que ha reinterpretado la realidad nacional y que entiende quién es el enemigo y por dónde vienen los tiros. Pero esta nota no es sobre el chavismo, sobre él debatiremos luego. Esta nota habla casi exclusivamente de la oposición.

Pensemos en un escenario electoral, que implique la explosión de la MUD en rechazo a los resultados. Hagamos un ejercicio de poco optimismo para el chavismo. Supongamos que la revolución alcance mayoría simple con pocos parlamentarios sobre la barrera del 50% de los curules a elegir. Este escenario, no tan bueno para el chavismo, podría ser catastrófico para la oposición venezolana y será sin duda detonante del alarido del “fraude”.

Sobre el resultado del voto lista, dada la actual guerra de encuestas, es difícil tener una apreciación relativamente parecida a lo objetivo. Cualquier predicción sobre relación porcentual de votos entre una opción y otra hoy será muy difusa. Pero ese será un factor, luego del 6D, decisivo de cara a un revocatorio o a un escenario insurreccional guarimbero.

Pero supongamos que el resultado sea ese, el que acabamos de señalar. Estas son las explicaciones que yacen sobre la enorme posibilidad de ese u otros mejores resultados para el chavismo.

Muchos opositores resultarán sorprendidos, si se da ese resultado, pues no tienen noción de que ocurre lo que sigue a continuación, que no es otra cosa que la explicación anticipada de los factores que, en sumatoria, determinarán la derrota de la derecha el 6D.

Lo que sigue es una serie de comentarios apreciativos, redactados de manera arbitraria y grosera por el autor, a partir de referencias en el terreno levantadas personalmente y por fuentes en la simultánea campaña nacional de la derecha en varios lugares del país. Esta es una nota que todo opositor debe leer el 7 de diciembre. Veamos:

Esta es una nota que todo opositor debe leer el 7 de diciembre

Factores adversos a la MUD

Candidatos: Entre los seguidores de la derecha venezolana hay una percepción negativa en muchos casos hacia sus propios candidatos. Muchos de ellos tienen rechazo. Son algunos figuras desgastadas en el pseudoliderazgo de la derecha. Pero por otro lado, sigue pesando entre la gente esa sensación de imposición en muchas candidaturas. Otras son figuras poco conocidas, o mujeres que asumieron candidaturas en una accidentada designación desde los cogollos de la MUD para cubrir las cuotas de participación del género femenino según lo dispuesto por el CNE.

No hay renovación política en muchos espacios políticos regionales. No hay tanta novedad (en nombres y propuestas) de cara a unos seguidores de la derecha a los cuales siempre se les habla de “cambio”. Sigue sin aparecer la alternativa, el proyecto político que unifique a la derecha como fuerza social, como alternativa con vida propia y no sólo como una simple postura antichavista. Y esto, los opositores lo saben.

La campaña: La campaña de la MUD parece floja en el escenario real: la calle. El 7 de diciembre los seguidores de la derecha deben reconocer esto. A casi un mes de las elecciones, no le vieron la cara a su candidato y la cosa a inicios de noviembre se mantuvo totalmente floja.

Apoltronados en los medios, en la derecha dan la impresión de que muchos creen poco necesario fajarse duro en la campaña cara a cara, pues “el trabajo político está hecho” dado el desgaste de la guerra económica. En la derecha le apuestan al portaaviones del descontento como única tabla en el mar para ganar.

No hay grandes actos políticos, no hacen concentraciones, su gente permanece apática y se asume desconvocada. No hay agitación. No hay poder de aglutinar en una fuerza política visible y contundente, la base política que afirman ellos que han construido a pulso como “alternativa al chavismo”. No aparecen por ninguna parte. La campaña de la derecha no traspasa la barrera entre los medios y la gente. Concentran su esfuerzo en sus territorios cautivos, en urbanizaciones y municipios de tendencia electoral que les han sido favorables.

En los pocos acercamientos que hay entre los candidatos y la gente, no hay mucho que proponer. Hablan demagogamente. El 90% de sus opiniones son un rosario de comentarios, barbaridades y manipulaciones contra el Gobierno. Pero no hay propuestas. No tienen tampoco nada que ofrecer a quienes acuden a ellos para solicitar apoyo en problemas concretos y reales, tanto individuales como colectivos. No logran hacerse ver como una alternativa (el engaño no llega), más allá de sólo dirigir críticas al Gobierno y afirmar demagógicamente que ellos van a resolver problemas como el bachaqueo, el contrabando, las colas, etc.

Los circuitos: Los circuitos electorales que le han dado composición al parlamento venezolano se consolidaron revirtiendo los patrones habituales de representatividad que caracterizaron la farsademocracia adecocopeyana. Dicho de otra manera: se superó esa inercia en la que, en las regiones las capitales imponían la casi total representatividad a los municipios. En este escenario, el patrón demográfico electoral no es el determinante, sino la diseminación de los curules en un nuevo planteamiento político territorial. La tendencia histórica en la mayoría de los municipios del interior de los estados ha sido favorable al chavismo.

La campaña de la derecha no traspasa la barrera entre los medios y la gente

Es esa la explicación de la victoria chavista en el parlamento en 2010, pese a que la derecha alcanzó victorias importantes en muchos estados en el voto lista.

La derecha realizó una repartija descarada de las cuotas y candidaturas en las regiones. Privilegiaron a sus liderazgos más visibles, con posiciones en los circuitos de las capitales de los estados y en el primer lugar de la lista de la MUD. Esto devino que por cumplimiento de las cuotas entre los partidos que tienen secuestrada a la MUD, enviaran a las candidaturas de circuitos un listado de cartuchos quemados, líderes desgastados, gente desconocida y mujeres sin liderazgo, que tienen poco calado entre los seguidores de la derecha. Y eso hasta los propios opositores lo saben.

A esta fecha, en varios circuitos del interior de los estados, muchos seguidores de la derecha desconocen quién es su candidato. Impusieron gente que no habita en esos circuitos, desconocieron a los liderazgos naturales que en municipios del interior de los estados habían consumado un capital político. En los circuitos plurinominales la campaña no es articulada. No van unidos.

Candidaturas paralelas: En todos los circuitos del país hay al menos una candidatura opositora paralela. Hay casos bochornosos de hasta cinco candidaturas paralelas de la derecha en un solo circuito. Hay al menos 40 circuitos en el país, que en las pasadas elecciones se definieron por márgenes porcentuales mínimos en la votación. Esto significa que, si esas candidaturas paralelas le restan entre 1% y 6% de votos a la MUD, esa situación beneficiaría a los candidatos(as) del chavismo.

A ningún seguidor de la derecha debe sorprenderle que en su circuito gane un chavista por haber división entre candidaturas opositoras.

Ataques al CNE: Estos vienen por modalidades múltiples y son, en esencia, el factor más revelador de las intenciones de cantar fraude desde la derecha. Desde la supuesta negativa a la observación internacional, a la negación de firma de la carta de compromiso de aceptación de resultados. El desconocimiento del árbitro resulta una contradicción de la dirigencia de la MUD frente a su propia militancia a la cual convoca a votar.

Entre los opositores más recalcitrantes siempre hay la lectura de que el CNE está parcializado, pero asumen que votar contundentemente por la derecha inhibe las posibilidades de fraude. Qué paradoja. Pero los ataques al CNE articulados como forma de conducción de la rabia, como gestión política de la gente frente al “enemigo institucional”, puede ser una estrategia peligrosa.

No van unidos para el 6D

Es una estrategia pensada para opositores duros, y sin dudas que ha funcionado. Pero ¿será una estrategia correcta de cara a los oscilantes electorales? ¿Será efectiva frente a los no votantes históricos? ¿Será coherente frente a la cuota del chavismo que intentan capitalizar? Son todos estos últimos, sectores que la derecha necesita para constituirse como mayoría, entonces debemos preguntarnos: ¿Es coherente que declaren al CNE un tarantín del PSUV a un mes de las elecciones? ¿No genera esto entre muchos potenciales electores de la derecha un efecto desmovilizador del voto?

En conclusión

Hay otros factores internos de gran relevancia que inhiben a la derecha de una victoria electoral. Van desde la corrupción de los recursos de la campaña, pasando por las pugnas internas, la rapiña por las candidaturas que dejó el expulsado partido Copei y, sobre todo, la ausencia de un gran liderazgo nacional conductor y aglutinador de fuerzas, entre otros factores.

Pero los otros factores de contrapeso a las posibilidades de una victoria de la MUD yacen en el chavismo, en la fuerza, la unidad y la cohesión de identidad en el chavismo. Pero eso será para otro artículo.

Franco Vielma

MISIÓN VERDAD

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