A finales de septiembre Misión Verdad elaboró un exhaustivo catastro sobre las proyecciones electorales de las principales encuestadoras de la oposición venezolana: todas ellas, desde las más triunfalistas hasta las más o menos “mesuradas”, daban una ventaja entre 50% y 30% a la MUD sobre el chavismo. A tan sólo 7 días de las elecciones parlamentarias, algunos datos y análisis estadísticos comienzan a generar desazón del lado de la MUD.

El acontecimiento político más reciente que describe el papel de las encuestadoras y los medios de comunicación en torno a la manipulación perceptiva de tendencias y brechas electorales, sucedió hace pocos días en Argentina con la (pírrica) victoria del candidato neoliberal, Mauricio Macri.

Las encuestadoras más rimbombantes, reconocidas, científicas y, sobre todo, “objetivas”, tal cual sucede en Venezuela, se aferraron al “descontento” de la población para construir un sentido único electoral, en apariencia incuestionable, que situaba a pocos días de los comicios presidenciales a Mauricio Macri con un ventaja de 30% por encima del candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli.

La brecha electoral, al culminar el balotaje, fue de tan sólo 2,8%. Las encuestadoras y medios de comunicación no tenían la razón, como tampoco la tuvieron antes de la arrolladora victoria del Comandante Chávez sobre Capriles Radonski en 2013, antes de la otra vez arrolladora victoria por encima de Manuel Rosales y la sólida victoria de Nicolás Maduro sobre Capriles Radonski. Y las elecciones parlamentarias no serán la excepción.

Pero estas agencias de propaganda (es lo que son básicamente) no se “equivocan” por ser escuálidos coléricos machacando cifras en Excel. Sus objetivos son múltiples y de importancia complementaria dentro de la atmósfera electoral: desestimular el voto del chavismo (puesto que en las encuestas supuestamente ya está derrotado) y estimular el voto escuálido (puesto que en las encuestas ya es supuestamente vencedor y buscará doblar esas fantasiosas expectativas).

Sin embargo, la proyección de tendencias triunfalistas ya no supone los mismos golpes de efecto perceptivo y han perdido capacidad de asombro con relación al contexto político actual. La profunda campaña del chavismo en barrios, campos y caseríos, unida al descalabro operativo y funcional de la MUD, es una de las explicaciones fundamentales para comprender el recule de como quien no quiere la cosa de las agencias encuestadoras sobre las tendencias y brechas electorales a una semana de los comicios parlamentarios.

Las encuestadoras y sus clientes están pidiendo cacao

Pedir cacao manteniendo (hasta donde se pueda) el triunfalismo: diagnóstico caso por caso

  • La encuestadora Delphos afirmó luego de “varios muestreos estadísticos alrededor del país”, que la MUD tenía un 50% de ventaja sobre el chavismo. Hace tan sólo dos días, y utilizando mañas discursivas para evitar quedar expuesta como un fraude a la hora de establecer proyecciones serias, reafirmó que ninguno de los “dos bandos” tiene el 50% de los votos y que una franja indecisa del 40% no sabe aún por quién votará. Resultado: la brecha de ventaja de la MUD sobre el chavismo (50%) no existe.
  • La encuestadora Keller afirmó durante el mismo período de tiempo que Delphos y compañía, que 70% votaría por la oposición dada la “crisis económica” y “la inseguridad” que azotaba el liderazgo del presidente Nicolás Maduro. El 27 del presente mes, aferrándose a sus afanes triunfalistas, publicaron que en un 11% se ha reducido la intención de voto hacia la oposición (59%). Keller es la misma encuestadora que predijo que Capriles ganaría con un 6% de ventaja en las elecciones presidenciales de 2012. Su margen de fraude estadístico es de 15% aproximadamente.
  • El chavismo, según la encuestadora Ivad en el mes de agosto, gozaba de 16,3% de intención de voto. En su último sondeo electoral, publicado el 25 de noviembre, el chavismo cuenta con 27,8% de intención de voto. Resultado: la popularidad del presidente Nicolás Maduro ha aumentado.
  • La MUD, hasta el mes de septiembre y siguiendo los sondeos de la encuestadora Datincorp (informante, además, de la agencia de la CIA, Stratfor), estaba montada en un 50% de ventaja sobre el chavismo. Ahora en su última publicación del primero de noviembre del presente año, la intención del voto opositor cayó en 5%, lo cual demuestra que el chavismo ha reducido la fantasiosa brecha proyectada en septiembre.
  • La encuestadora Venebarómetro realizó un sondeo en el mes de octubre donde el chavismo ostentaba el 21,3% de la intención de voto. Según su última proyección de tendencias electorales, el chavismo recuperó en los últimos cuatro meses 8% posicionándose en 31,5% de la intención de voto.
  • Luis Vicente León (dueño de Datanálisis) afirmó hace aproximadamente tres meses que la MUD partía con 20% de ventaja. Luego reculó, específicamente en el mes de septiembre, diciendo que nada estaba definido y que el “voto independiente” definiría las elecciones parlamentarias. Recientemente, a través del portal digital Prodavinci, Luis Vicente León dice que “el resultado numérico de esa estrategia ha sido positivo para ellos. El presidente Maduro ha repuntado en términos de popularidad en alrededor de 10 puntos al final de la campaña, un aumento nada despreciable para un periodo tan corto, y esto ha influido también en la reducción de la brecha entre el voto por la oposición y el gobierno”. Luis Vicente León, además, omite publicar certezas sobre resultados en algunos circuitos claves para las elecciones, afirmando que dar “resultados diversos” no tiene sentido comentarlo. Claro, pero cuando él mismo decía que la MUD partía con 20% de ventaja aferrándose a tretas estadísticas de distinta índole, sí tenía mucho sentido comentarlo. No engañas a nadie, Luis. Tienes miedo de la furia post-electoral de tus clientes.
  • Oscar Schémel, dueño de la encuestadora Hinterlaces, precisó hace pocas horas que el “chavismo es el único factor electoral que está creciendo”.

El recule es expresión del miedo a una nueva victoria del chavismo el 6D

Corte de caja

Las agencias encuestadoras realizan monitoreos diarios sobre la intención de voto en el país. Dado el diagnóstico presentado, es lógico y sencillo intuir que en otro escenario donde la MUD se viera mejor parada, no hubiera esperado hasta el último día que permite el CNE para publicar encuestas que demuestran la remontada del chavismo, el aumento en la popularidad del presidente Nicolás Maduro, y en consecuencia el estancamiento político y electoral de la oposición.

Las últimas operaciones políticas y mediáticas (Caso Flores, falsos atentados, operación “Mega Mercal”, etc.) de la ultra y el lobby internacional que actúa contra la Revolución Bolivariana, no ha surtido los efectos esperados, más bien todo lo contrario: ha significado un boomerang tormentoso que siempre termina mermando sus objetivos iniciales y su capacidad de instalar artificialmente eventos de conmoción social que les sume votos o que enrarezca la situación del país a escasos días de los comicios parlamentarios, con el único objetivo de agregarse ventajas mediáticas hacia su anhelado propósito: cantar fraude acompañados del coro desentonado de la mediocracia internacional y Estados Unidos.

No de gratis Delcy Rodríguez, canciller de Venezuela, expresó el día de ayer que “EEUU ha desplegado un lobby diplomático para desconocer las elecciones en Venezuela y atentar contra la democracia en nuestro país”.

Pero no todo es talento innato para autoboicotearse. Sin lugar a dudas, la capacidad de conducción del presidente Maduro y del directorio revolucionario ha sabido sortear con inteligencia, paciencia y firmeza todas estas operaciones de alta intensidad. El presidente Nicolás Maduro aumenta su popularidad en un contexto económico y político sitiado por la especulación desbordada del parasitismo empresarial y con todas las lanzas operativas del lobby internacional actuando con fuerza y coordinadamente en pro del desconocimiento del Estado venezolano.

Ahora que las encuestadoras piden cacao, se pone (una vez más) en relieve que la propaganda triunfalista de los medios y encuestadoras tiene su límite real y simbólico, que existe una conciencia chavista amasada y forjada en cientos de batallas que no se deja chantajear, y que los recursos políticos, mediáticos y discursivos de la MUD se queman a una velocidad estrepitosa, dejando en una preocupante orfandad y vacío noticioso a los operadores internacionales, que son los que al final de cuentas tienen los activos políticos, financieros y mediáticos verdaderos para coordinar ataques a gran escala contra el país.

Luis Vicente León y las demás encuestadoras saben que no es el 2006, cuando le hacían creer al mundo entero que Manuel Rosales se iba a sentar en Miraflores. Saben que es un momento definitorio para Venezuela Bolivariana. Y aquel que se equivoque, sea medio de comunicación, encuestadora, analista y actor político, sabe que está en peligro de ser borrado del mapa político venezolano.

Más que un simple recule o la ejecución de falsos tributos a una objetividad inexistente, es el miedo a una victoria del chavismo el que ahora toma el control. Ellos lo saben.

MISIÓN VERDAD

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