Escribir una leyenda

A finales del mes de septiembre, Julio Borges, en una entrevista a Tal Cual, establecía el plan MUD sobre la “defensa del voto” para las elecciones del 6D: “Es gente que está muy dispuesta a arriesgar su vida (los testigos), su pellejo. Está dispuesta a caerse a coñazos contra colectivos, militares, y sobreponer todas las dificultades”.

Desde ahí en adelante, el proceso de adiestramiento de los “testigos”, el uso de redes sociales perfectamente manipulables como factor de alteración para generar caos relacionado con el “fraude” y la creación de expectativas triunfalistas opositoras a partir del conteo con mecanismos ilegales y no avalados por el CNE de votos en “tiempo real”, prefiguran que los centros de votación serán el epicentro de un nuevo llamado a “descargar la arrechera”.

Si algo es importante para la directiva de la MUD y para los operadores políticos internacionales es empañar el proceso electoral del 6D. Las diversas tácticas de sabotaje mediático y político que anteriormente aguardaban hasta que el CNE anunciara tendencia irreversible en la noche, ahora da un giro de 360 grados en su diseño y elevan su apresto con el propósito de enrarecer el día de las elecciones desde el mismo momento en que abran los centros de votación.

En este marco de asedio constante, el proceso y/o el sujeto a criminalizar se encuentra dentro del mismo centro electoral. El punto intermedio entre ponerle freno a la exacerbada desconfianza al sistema electoral debe trasladarse a los, valga la contradicción, factores humanos dentro del sistema. Ahí donde la promoción de las garantías tecnológicas no inhiban al aterrado elector escuálido. El asunto radica entonces en “el chavista” en la mesa electoral. En esa dirección representantes y asesores de la MUD (y sus degeneraciones como Vente Venezuela) se han orientado. Así se puede demostrar a partir de cuatro intervenciones mediáticas.

Muestra de esto es Ciudadanía Activa, ONG que demostró ampliamente sus habilidades en la ejecución de propaganda de guerra antes, durante y después del golpe de Estado de 2002, quien elaboró un seriado de micros propagandísticos (aparte de un “decálogo” para la “defensa del voto”), donde muestran a los coordinadores del CNE en una “actitud dictatorial” que debe ser confrontada, por lo que se necesita “apoyo de la comunidad” y del “comando de campaña opositor” directamente en el centro de votación, donde además “los colectivos violentos del Gobierno”, luego del cierre de las mesas, cumplen la función de auyentar testigos logrando “usurpar la identidad” de los electores que no fueron a votar ese día.

Aunque la propaganda pareciera sólo ser creíble por el sector más disociado de la base electoral escuálida, intentan sostenerla con asesorías técnicas y relatos especializados en materia electoral que le agreguen una mínima carga de “credibilidad”. Caso Vicente Díaz (ex rector del CNE), quien el 10 de noviembre sostuvo en una entrevista concedida al portal digital El Estímulo: “Existen intentos de algunos partidos políticos de tomar control de la mesa de votación cuando los miembros de mesa sorteados no cumplen con su deber. Si fuiste sorteado para estar en una mesa y no fuiste a cumplir con tu deber, esa posición tiene que ser ocupada por alguien. Ahí se presenta la oportunidad de que partidos políticos tomen el control de la mesa en la ausencia de los miembros sorteados. Al tomar el control de la mesa pueden permitir las vagabunderías”.

Los rasgos generales de la llamada “ingeniería electoral” a la que se refiere Díaz se encuentran condensados en el portal web Guachimán Electoral, donde tiene una importante cuota de participación Nelson Bocaranda a través de Runrunes, y que funcionará como gran base de registros y sistematización de “irregularidades” durante el proceso electoral mediante Twitter, mensajería de texto y mensajes por WhatsApp, promoviendo la exacerbación de la atmósfera de desconfianza hacia el CNE y de criminalización hacia el chavismo.

Se está repitiendo la misma “estructura de testigos” con la cual Leopoldo López cacheteó a Capriles

Pero más allá de su elemento puramente acumulativo en términos de “denuncias”, su función primordial es establecer un panorama en tiempo real sobre puntos álgidos de hostilidad y enfrentamientos de baja intensidad en centros electorales específicos que servirán, luego, para que los invitados internacionales de la MUD, que no fueron acreditados por el CNE y que estarían actuando ilegalmente en el proceso electoral, proyecten hacia fuera (y en posición adelantada) el supuesto “fraude” que se estaría cometiendo, la demonización internacional del chavismo y la deslegitimación de los resultados oficiales del CNE horas más tarde. El Nacional, por su parte, suministró “oportunamente” la base territorial de los centros de votación donde se darían con seguridad situaciones irregulares previamente planificadas, lugares donde el chavismo tiene fuerza electoral y los números reñidos nos favorecen.

Por tal motivo, Freddy Guevara dijo, en la presentación del “Plan para la defensa del voto” de la MUD, que todo el mundo tenía que salir a votar temprano. Perder, para ellos, no es una opción posible: “Es un escenario imposible con tantos puntos de diferencia. Estamos hablando de más de 30 puntos. Pero claro, siempre hay que evaluar todos los escenarios y aunque a ese no le dedicamos ni un 1% de nuestro tiempo, se ha discutido, y lo que ha quedado planteado es que habría que darle una respuesta oportuna al pueblo venezolano sobre lo que haya ocurrido, si es que ocurre”, declaró en otro lado. Ya todo está cantado, asegún.

Sin embargo, ese “todos temprano a votar” de Guevara al mismo tiempo que busca sistematizar y exportar la “falla de origen” del proceso electoral y del CNE a través de la ingeniería electoral mencionada con anterioridad, intenta “oficializar” el triunfo opositor cuando aún falten horas para cerrar las mesas, a través de lo que ellos mismos llamaron “conteo de votos en tiempo real”. Es decir, la MUD utilizará todas las redes sociales con el fin de posicionar en la opinión pública (nacional e internacional) que “ya ganó las elecciones”, generando un clima de hostilidad alrededor de los centros de votación, que intente afectar en simultáneo el voto chavista que, desde 1998, sale masivamente a votar al final de la tarde.

Es justo ahí, en ese preciso instante, cuando se condensará mediante su supuesto y manipulado “conteo de votos en tiempo real” y las “denuncias” sistematizadas por el Guachimán Electoral, la megamatriz mediática con apoyo internacional sobre el supuesto “robo de las elecciones” que estaría cometiendo el chavismo. La deslegitimación de ellos con relación al proceso electoral empieza con nuestro toque de diana.

Chúo Torrealba, sin quedarse atrás, remató: “Hay mesas que están diseñadas para que nosotros no lleguemos, para que no haya presencia de la oposición”, revela Chúo; “sabemos cuándo y dónde se hace la trampa, la trampa física, dejando de lado las leyendas urbanas”, ausculta Chúo súmatemente; “el alcance de la trampa es 200 y pico mil de votos”, asegura Chúo; “necesitamos evitar la trampa y para eso nuestros testigos necesitan respaldo social y lo otro es lo que vamos a hacer con la observación internacional, en esos corredores electorales donde hemos detectado irregularidades. Es de esa manera que vamos a enfrentar este tipo de situación”, ilustra Chúo, sin clarificar a qué se refiere con “respaldo social”; “el reto es conservar la serenidad que ellos no tienen, porque van de salida y nosotros tenemos la responsabilidad de sacar a flote al país”, aconseja Chúo, quien sostuvo todo eso ante un canal de TV digital en Miami tragicómicamente llamado El Venezolano, como se dijo antes, el 4 de noviembre, entrevistado por Unái Amenábar.

Se está repitiendo la misma “estructura de testigos” con la cual Leopoldo López cacheteó a Capriles para que llamara a “descargar la arrechera” y así desplegar operaciones de violencia en varias zonas del país. No por nada Freddy Guevara, máximo dirigente de Voluntad Popular y candidato por el circuito 2 del estado Miranda, fue quien juramentó a “los testigos”. Los tiros apuntan, otra vez, hacia el mismo lado.

Y aún así, con arrecheras escuálidas desmedidas, con manipulaciones estadísticas y opinológicas sobre su supuestro triunfo, con cantos de fraude y Obama declarando, en Miraflores y el centro de Caracas el chavismo estará bebiendo nuevamente de las totumas de la victoria, como sea.

MISIÓN VERDAD

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