El pueblo y el tiempo por venir juzgarán la actuación de quienes a partir del 5 de enero asumirán la responsabilidad histórica de enfrentar la arremetida de una bancada contrarrevolucionaria con mayoría en la Asamblea Nacional. No hay por qué dudar de que se valdrán de las formalidades establecidas en el parlamento y bajo un ropaje democrático desplegarán ante el país y la mediática nacional e internacional una agenda legislativa que pretende “honrar” parte de las expectativas creadas en la contienda electoral, con el claro objetivo de seguir capitalizando el apoyo de todos aquellos votantes que, descontentos con la coyuntura económica del país, apoyaron la opción opositora el 6D.

Sin embargo, su verdadera agenda es el derrocamiento del gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro. Siempre ha sido su pretensión. No está en sus planes realmente legislar en favor del pueblo, y eso lo veremos. Es deber de la bancada revolucionaria desnudarlos y mostrarlos tal como son. Ponerlos en evidencia en cualquier espacio de debate dentro del parlamento, y en la calle con el poder popular. Aparecerán “bandera al toro a fin de provocar su cornada”, propuestas solapadas y calculadas fríamente para desencadenar eventos que finalmente terminen vulnerando el orden constitucional, dar paso a la impunidad y al revanchismo, todo ello bajo un “benigno” discurso, con textos bien maquillados que invocan nobles principios que todos compartimos como la reconciliación, la libertad y la justicia.

Los 54 diputados de la revolución que hoy asumen la defensa de las conquistas, logros, reivindicaciones y dignificación de los más excluidos como parte de ese hermoso legado de Chávez, cueste nuestras propias vidas, con humildad, desprendimiento y entrega absoluta, convencidos de que será con el pueblo en la calle que preservaremos lo que ya por derecho propio pertenece al pueblo, ejercerán parlamentarismo de calle. Parafraseando al Comandante Chávez: “Sólo el pueblo salva al pueblo”.

Sin lugar a dudas existen diferencias sustanciales que marcan la presencia de ambos bloques en el nuevo parlamento. Una de ellas, que merece destacarse, es que la bancada de la patria se presentó ante el país como somos, venezolanas y venezolanos auténticos, sin poses o ambigüedades, sin engaño y, sobre todo, dándole la cara al pueblo aún dentro de las difíciles circunstancias a las que ha estado siendo sometido, pero con una única bandera: garantizar la paz y la continuidad de la Revolución Bolivariana.

Por el contrario, el bloque de la derecha lo conforman los que fueron candidatos sin rostro, unidos solo por el odio y amparados en una oferta engañosa, vacía, pero atractiva para los confundidos y para quienes durante más de 40 años ostentaron el poder y sus privilegios y siempre se negaron a reconocer el triunfo del Comandante Chávez y del Gobierno Bolivariano.

El verdadero rostro de la derecha en la Asamblea quedará una vez más develado

Aunque hoy pueden ser vistos como unos desconocidos, incluso para sus propios electores, hay que recordar que muchos de ellos participaron en el golpe de Estado de 2002. Sus jefes han hablado sin tapujos señalando cuál es en definitiva su verdadera agenda. No es que ellos se cambiaron el rostro de demócratas, es que sencillamente se escondieron en un supuesto “Cambio”, o más bien en una “Salida parte II”, aseveración que dependerá de qué factor representan en la autodenominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Ya sin máscaras, quedará develada la verdad, podremos verlos abiertamente, con tono y gestos eufóricos y excitados de poder que han venido a la Asamblea Nacional.

Otra gran diferencia que marcará la actuación de los diputados de la patria es que no tenemos compromisos ni representamos intereses de ningún grupo económico, y mucho menos estamos bajo la tutela de Imperio alguno. Aunque esto pueda parecer para algunos mera retórica allí radica el meollo del asunto, puesto que la acción política desarrollada desde que Chávez asumiera la presidencia en el 99 siempre estuvo dirigida, por una parte, a desmontar las relaciones enquistadas entre el poder político y la burguesía parasitaria, y por la otra a recuperar la plena soberanía e independencia de la patria y ser los arquitectos de nuestro propio destino.

Diferenciados ambos bloques, no es difícil vaticinar y entender cuál será el trabajo de unos y otros desde el parlamento nacional. En ellos no estará cumplir la oferta de acabar con las colas, mejorar la economía del país, en contribuir con acciones legislativas que coadyuven a mejorar y consolidar la producción nacional, el sector industrial y agrícola, a las redes de abastecimiento al poder popular y en la lucha contra el acaparamiento y la especulación, en fin, con nada de lo que todo el pueblo está esperanzado en que se mejore y se atienda.

Hay que estar vigilantes desde la Asamblea cada vez que se atente contra los intereses del pueblo. Desde el Gobierno Nacional seguiremos poniendo todo nuestro empeño en erradicar la pobreza y alcanzar el máximo bienestar de la población. Asumiremos el reto de manera humilde y comprometida en el marco de la necesaria autocrítica, del reconocimiento de los errores cometidos en la consecución de esos nobles objetivos.

Es éste el panorama de lucha y batalla al cual nos enfrentaremos, pero ellos saben que, para que el plan macabro del derrocamiento del Presidente y el exterminio de la Revolución Bolivariana y Chavista se lleven a cabo, pasa por minimizar e impedir la presencia del pueblo en la calle, se valdrán de todas las estratagemas para su desmovilización creando el desasosiego, la desesperanza y hasta el miedo con acciones terroristas como las que vienen acaeciendo contra la Guardia Nacional y los cuerpos policiales.

Los 54 diputados chavistas elegidos estarán junto al pueblo en el parlamentarismo de calle

Un preludio de lo que será su actuación divagante se encuadra en los anuncios de lo que serían sus prioridades iniciales, leyes para aprobación del cestaticket para los pensionados, tratando de opacar la iniciativa del Gobierno Nacional, otorgamiento de título de propiedad a los venezolanos beneficiarios de la Gran Misión Vivienda Venezuela, acción que siempre ha estado contemplada dentro de ese extraordinario programa junto al diseño e implantación de un sistema contributivo solidario, que al día de hoy ha dignificado a más de 1 millón de familias. Esto sólo por citar dos propuestas estrechamente ligadas a las políticas banderas del Gobierno revolucionario, a la que siempre se opusieron y negaron pero que ahora pretenden aparecer sin desparpajo como defensores y salvadores. Esto no es más que símbolo del oportunismo más rancio.

Las verdaderas intenciones vendrán, por ejemplo, en una engañosa e inconstitucional “Ley de Reconciliación Nacional y Amnistía” que, todos sabemos, apunta hacia la impunidad sempiterna torpedeando la paz y el sistema de justicia de la República, intentando dejarnos ver ante el mundo como responsables y contrarios en avanzar hacia un proceso de reconciliación del país que todos añoramos.

Así veremos poner sobre la mesa distintas iniciativas para ir dándole forma a su plan y así desarrollar toda la agenda oculta que tarde o temprano aterrizará en “La Salida”, mediante un golpe parlamentario e inconstitucional que les permita asaltar el poder ejecutivo, que en definitiva es lo único que realmente les importa.

Allí conseguirán a los 54 diputados de la patria, de pie como nos enseñara Chávez, que aún en las peores circunstancias sabremos tener la paciencia, la entereza y la sabiduría necesarias para confrontar, con nuestra verdad, la arremetida inquisidora y neoliberal de la derecha.

A partir del 5 de enero ese será nuestro reto, unos como diputados y otros en el accionar político donde nos corresponda.

Asumiremos con inteligencia esta nueva etapa del proceso revolucionario que nos consigue en minoría en la Asamblea Nacional, cosa de lo que sabemos mucho, porque de esas luchas venimos, y saldremos juntos a construir la nueva mayoría, más unidos y como nunca aferrados al más puro y profundo sentimiento chavista. No olvidemos que la derrota electoral no es la derrota de la Revolución Bolivariana, porque como bien nos recordara recientemente el presidente Nicolás Maduro: ¡No hay pueblo vencido!

MISIÓN VERDAD

Anuncios