La Ley del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras, que fue aprobada recientemente, mediante vía Habilitante, por el presidente de la República, Nicolás Maduro, permite sincerar el pago justo de impuestos de acuerdo al capital e ingresos de los contribuyentes.

Este instrumento jurídico establece que las grandes transacciones serán pechadas con un impuesto de 0,75% por cada operación, que permitirá captar parte de los recursos que invierte el Estado en programas de inclusión social, frente a la disminución del 70% de los ingresos provenientes de las exportaciones petroleras, como consecuencia de la caída en los precios de los hidrocarburos en el mercado internacional.

El presidente Maduro explicó que esta nueva ley será aplicada únicamente sobre quienes concentren grandes capitales, y no afectará al pueblo trabajador.

Indicó que en la nación existen 3.000 grandes contribuyentes que manejan “una masa de capital gigantesca y que inclusive en esta etapa de guerra económica —propiciada por sectores de la derecha— han incrementado su capital entre 300 y 400%”, mediante la especulación en la comercialización de sus bienes y productos.

Por su parte, el vicepresidente Ejecutivo, Jorge Arreaza, informó que el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) y la Superintendencia de Precios Justos (Sundee) serán los organismos encargados de garantizar la recaudación y la fiscalización en los comercios para evitar que los comerciantes y grandes empresarios decidan “recuperar” lo que pagan de impuestos encareciendo el producto a los consumidores.

“Tendremos tolerancia cero contra el fraude fiscal y evitar que cualquier impuesto como este resulte evadido o sea desplazado al consumidor final”, aseveró.

 

AVN
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