Como si se tratase de una cuestión hollywoodense, si no vienen ideas nuevas simplemente agarran un viejo guión en desuso, lo maquillan y lo presentan como remake, o más en criollo, como “refrito”. La cadena colombiana paraca de noticias ParaCol se ha engranado a una agenda interna en Venezuela cada vez más agresiva. Primero era el referéndum revocatorio, luego la enmienda a la Constitución, luego declarar que Maduro abandonó el cargo presidencial, luego hacerle un juicio político, luego que ir a la calle a generar presión y generar su renuncia, luego dicen que harán todo al mismo tiempo. ¿Intentarán ahora destituir a Maduro argumentando que es colombiano?

A la agenda de ansiedad golpista se le suman los eventos muy rápidamente. Barack Obama ha dicho ahora que Maduro es “ilegítimo” y que en Venezuela debería haber elecciones “cuanto antes”, a sólo horas de que a Maduro se le comprometiera en un show televisivo su nacionalidad.

El show de Paracol

Siguiendo ese estilo gringoide (muy poderoso por cierto) de reportajes estilo investigaciones, en ParaCol dan como absolutamente cierto (sin usar la palabra “presunción”) de que Maduro es colombiano. Relanzan como nuevas supuestas pruebas ya presentadas y deslegitimadas anteriormente, fotocopias desvencijadas, un anciano que no da su cara pero que dice reconocer a Maduro de 5 años corriendo por una calle de Cúcuta y ahora la “novedad” de que la difunta madre de Maduro es colombiana, requisito más que suficiente, según ellos, para que Maduro sea colombiano.

Caracol TV miente al manipular y malinterpretar deliberadamente la Carta Magna, la Constitución Política de Colombia, concretamente su artículo 96, el que reza las condiciones para ser un nacional colombiano(a). Suponiendo, suponiendo, suponiendo que la difunta madre del Presidente haya sido colombiana, eso no le da automáticamente dicha nacionalidad a Maduro, dado que en el mencionado Artículo, en su primer numeral, se refiere a que la nacionalidad colombiana por nacimiento aplica a:

  1. Los naturales de Colombia, que con una de dos condiciones: que el padre o la madre hayan sido naturales o nacionales colombianos o que, siendo hijos de extranjeros, alguno de sus padres estuviere domiciliado en la República en el momento del nacimiento y;
  2. Los hijos de padre o madre colombianos que hubieren nacido en tierra extranjera y luego se domiciliaren en territorio colombiano o registraren en una oficina consular de la República.

Nicolás Maduro nació en Venezuela y suponiendo que su madre haya sido colombiana, para Maduro tampoco aplicaría lo señalado en el apartado “b”, pues al vivir su infancia en Venezuela su familia y él no se domiciliaron en Colombia. De esto último no presentan prueba alguna, a menos que consideremos al anciano del video como un acto de veracidad administrativa y no los archivos del antiguo DAS de Colombia, que se encargaba de registrar los domicilios, entradas y salidas de sus habitantes del país, entre muchas otras cosas, ni de su Registraduría nacional, instancia que rige el tema de nacimientos. En tales registros no hay nada sobre Maduro. Nadie ha sacado nada de allí, no hay nada relevante, ni nada que pueda probar fehaciente y confiablemente, ni que la madre de Maduro era colombiana, ni que Maduro nació o se domicilió en Colombia en edad temprana.

El relato desemboca en la famosa partida de nacimiento de Maduro. Otra vez. Ya han ocurrido ridículas y absurdas presentaciones de supuestas partidas de nacimiento de Maduro en fotocopias, el tema tiene años, con actores que van desde un Capriles en plena campaña presidencial hasta el inefable Guillermo Cochez de Panamá, la comparsa de Walter Márquez y la mediática mayamera.

El propósito no es probar el origen colombiano de Maduro, sino desgastarlo para intentar desplazarlo

La cuestión hizo tanta bulla que llegó hasta la OEA donde la derecha venezolana acusó a Santos de “impedir” las investigaciones en Colombia, en la búsqueda de la partida de nacimiento perdida, el Santo Grial de la farandoderecha. En su momento la canciller de Colombia, María Ángela Holguín, hizo una declaración pública donde se refirió a esas denuncias: “El presidente Santos no tiene absolutamente nada que ver con la Registraduría (institución encargada del registro y la identificación de los colombianos y de la administración de los procesos electorales), ni impide en ningún momento trámite alguno”. Y agregó que cualquier persona que quiera corroborar una nacionalidad colombiana sólo tiene que acercarse a la Registraduría, puesto que el gobierno nacional no lo impide en absoluto.

Cuando la derecha venezolana presentó fotocopias de la supuesta partida de nacimiento colombiana de Maduro, la canciller Holguín se pronunció señalando que el documento publicado “no es legal, ni proviene de la Registraduría”, ratificando con ello lo señalado en su momento por el registrador nacional del Estado Civil de Colombia, Carlos Ariel Sánchez, quien descartó la veracidad de los documentos publicados. A estas alturas es imposible que la famosa partida logre aparecer en Colombia.

Las pruebas más consistentes sobre la legitimidad y nacionalidad de Maduro yacen en su partida de nacimiento mostrada por la rectora del CNE, Tibisay Lucena, años atrás cuando este montaje salió a la escena por vez primera. Maduro es venezolano de nacimiento acorde al Artículo 32 de la Constitución Bolivariana y en consecuencia está facultado plenamente para ser Presidente acorde a lo señalado en el artículo 41 que faculta a los(as) venezolanos(as) “de nacimiento y sin otra nacionalidad” a ejercer la primera magistratura nacional.

¿Qué hará Maduro al respecto?

Nada. Absolutamente nada. El desgaste de la derecha ocurre lento pero indetenible y eso explica su agenda de desesperación. Tienen una Comisión de Asuntos Civiles en la Asamblea Nacional dedicada única y exclusivamente a descubrir una partida de nacimiento que no existe, fabricar el bodrio y sentar las bases paralegales de un enjuiciamiento y/o destitución del Presidente, en lo que será otro intento simultáneo y fallido para propiciar un desplazamiento del poder ejecutivo en Venezuela. Maduro sólo debe ocuparse de los temas medulares nacionales, sin perderlos de vista, pero banalizando como ya lo ha hecho, este acto desesperado y ridículo. Maduro no se desgastará en la charca de la farandipolítica absurda y mediocre.

Estamos ante una agenda de desestabilización. El componente de desgaste de la figura de liderazgo es un componente de la Guerra No Convencional. Por eso se enfilan contra Maduro. Los medios juegan un rol importante en esto y hay que reconocer que el teatro de operaciones psicológico es un factor esencial. Para Maduro más conviene, entonces, desestimar y consolidarse en un volumen de trabajo de presencia real en la política y con impacto en la realidad nacional.

Debemos estar claros en esto: que algo aparezca en un medio no necesariamente es cierto. No olvidemos que hace años hubo un caso de “investigación” con más de 60 horas de transmisión en dos años en la cadena Univisión y no por eso se trató de algo cierto. Fue la época a finales de los 90 cuando “El chupacabras” era un producto para vender y copaba titulares y horas maratónicas de transmisión sin que jamás se comprobara su existencia. Más pernicioso es el caso de mezclar la farándula, las teorías de la conspiración y el sensacionalismo con la pseudopolítica desestabilizadora en un contexto de Guerra No Convencional. Y hoy estamos ante eso.

La derecha tiene claro que su señalamiento contra Maduro es falaz, pero su propósito no es probarlo, es desgastar a Maduro para intentar desplazarlo. Quieren distraer la atención, debilitarlo, mientras un país lo observa expectante asumiendo la coyuntura y apostando a sus aciertos.

MISIÓN VERDAD

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