Por lo que los mercados se vanagloriaron cuando uno de los suyos, Mauricio Macri, llegó al poder en Argentina para “evitar el atraso y la incapacidad de progresar de la clase media” porque su gabinete, seguramente, dijeron en Bloomberg, sería ideal para reactivar la economía.

Así que los José Guerra, Asdrúbal Oliveros y su mascota Henkel García cogieron dato y ahí nomás hicieron su propio parley para prever en cuánto tiempo Argentina volvería a ser rica con los siguientes ministros:

  • Alfonso Prat Gay, ministro de Hacienda y Finanzas, quien no sólo fue ejecutivo de JP Morgan sino que fue el presidente del Banco Central que se encargó de bloquear la investigación de la fuga masiva de dinero de bancos, como JP Morgan, antes del corralito financiero que prohibía el retiro de depósitos bancarios por el colapso argentino de 2001. En su haber, Prat Gay también tiene haber sido el arquitecto de la fuga de 68 millones de dólares de la fortuna de Amalia Fortabat, una de las mayores empresarias argentinas, cuyo destino fue el banco HSBC. Ahora, durante su gestión, su ex empleador JP Morgan es uno de los prestamistas de Argentina para pagar a los fondos buitres, ha nombrado varios ex miembros de este banco y otros como la también prestamista Deutsche Bank, y también a una abogada de HSBC en la directiva de la Unidad de Investigaciones Financieras, cuya función es investigar casos de fugas y lavados como el protagonizado por Prat Gay. La cereza del postre es la designación del ex JP Morgan Luis Caputo como secretario de Finanzas, y negociador con los fondos buitres.

  • Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central, quien por su función pública como Secretario de Asuntos Económicos del Moíses Naím argentino, Domingo Cavallo, está procesado por la justicia debido a su participación en un fraude al Estado argentino por la emisión de bonos que aumentaron la deuda argentina y significaron importantes beneficios para los bancos emisores. Según el juez que lo procesó, “hay un frondoso caudal probatorio, que demuestra que hubo una maniobra de funcionarios públicos, como Sturzenegger, que en nombre del Estado, favorecieron a sus amistades”. Entre el equipo de este choro financiero, además, se encuentran ex ejecutivos de los bancos Morgan Stanley, Goldman Sachs y, claro está, JP Morgan.

  • Juan José Aranguren, ministro de Energía y Minas, quien fue presidente de la filial argentina de la trasnacional petrolera Shell y vicepresidente de Suministros de esta empresa para América Latina. Por ende, un sistemático crítico de la política estatal energética del gobierno kirchnerista y la nacionalización de la empresa energética argentina YPF. Para la eliminación de subsidios y suba de tarifas de servicios públicos de 500%, en su equipo cuenta con ex integrantes de Exxon Mobil, la francesa Total, la española Repsol, British Petrolum y, obviamente, Shell. Dentro su órbita, además, fue nombrado como presidente de YPF quien fuera ejecutivo de JP Morgan y presidente de la sede argentina de Telefónica, Miguel Ángel Gutiérrez.

  • Andrés Ibarra, ministro de Modernización, quien fue ejecutivo de empresas de la familia Macri como Socma, Autopistas del Sol y Correo Argentino, y también gerente de Boca durante el mandato del actual presidente de Argentina. Bajo el nombre artístico de Modernización, Ibarra fue designado para realizar un plan rápido para el despido de 50 mil empleados públicos con el nombramiento de una persona por ministerio encargada de cumplir con las “metas de desvinculación de los primeros meses”. En el inicio de su plan, se dedicó a identificar a los vinculados a la última administración de Cristina Fernández de Kirchner.

  • Guillermo Dietrich, ministro de Transporte, quien es hijo del dueño de una importante concesionaria de venta de autos del mismo nombre, e incluso llegó a ser gerente de la empresa luego de economista en la Universidad Católica de Argentina. Entre los nombramientos en su área, destacan los de ex ejecutivos de la multinacional Techint, quien en Venezuela tenía a su cargo la entonces privatizada Sidor, y empresas como Alpargatas, Shell, Bank of Boston. El más significativo es el de Isela Constantini, ex CEO de General Motors, en la presidencia de Aerolíneas Argentinas por su pasado en la compañía aérea Lan, hoy beneficiada por el retiro de la Conviasa argentina de algunas rutas de vuelo de alta rentabilidad por decisión del actual gobierno.

Y se supone que con estos nombres y el apoyo de los bancos con un préstamo de 5 mil millones la economía supuestamente resucitaría y la clase media continuaría con sus viajes a Miami, París y Australia a emplearse plantando kiwies, pero la realidad es que:

  • En sólo tres meses, una economía que crecía a 2% se prevé que caiga en un 3%.
  • Por consecuencia y deliberada acción estatal, 100 mil personas fueron despedidas en el Estado y el sector privado.
  • Y la inflación pasó de 24% anual a una estimación anual de un 40% con su consecuente efecto en los salarios.

Aparte, hasta el momento, el equipo de Macri se ha consumido 2 mil millones de los 5 prestados, y las supuestas inversiones aseguradas por su sola presencia igualan a la cantidad de dinero fugado del país con la apertura cambiaria, también 2 mil millones de dólares. El descalabro es tal que ni siquiera publican cifras de inflación ni de fugas de capitales.

En tan sólo 100 días de gobierno de Macri, Argentina se ha convertido en un referente de cómo se puede quebrar un país con la eficiencia y la pericia tecnocrática que sólo puede preveer los Chicago Boys y los ex gerentes de grandes corporaciones trasnacionales. Sin duda, en Venezuela nos falta mucho para llegar hasta ahí. Sigan enseñándonos.

MISIÓN VERDAD

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