Con el propósito de destruir progresivamente las colas, el bachaqueo, con el propósito de practicar una estrategia de atención efectiva a la población en la distribución de bienes sensibles, el chavismo se juega una importantísima e inédita carta: colocar los productos directamente en las comunidades a través de mercados comunales y casa por casa, mediante la consolidación de los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) en una línea nacional de sustitución de las modalidades de distribución de la red pública y con progresivo alcance a productos que hoy están en las redes privadas, una vez que se ha demostrado que estas han quedado desfasadas a partir de la dinámica de enrarecimiento generalizado y profundo de los sistemas de abastecimiento y precios. Se trata de hacer correctivos en la distribución, mientras se hacen correctivos en la producción y los sistemas de precios, para hacer acorde la oferta frente a la demanda.

El nuevo sistema tendrá traspiés, inconvenientes y fallas. Pero será al mediano plazo cuando pueda demostrar su saldo real, yendo contra la inercia de tres años continuos de sabotaje a los sistemas de abastecimiento.

Luego de escudriñar muchas de las aristas de las colas y la destrucción de los patrones regulares de abastecimiento, el Ejecutivo venezolano comenzó a hacer correctivos radicales y estos pueden proyectarse a mediano y largo plazo, en la medida en que el flujo de la producción y la regularización de la distribución sean palpables. A continuación veremos los problemas fundamentales de la situación actual y las medidas tomadas en el marco de la nueva modalidad de distribución sobre las colas y la necesidad de la nueva estrategia

1. Entender la cola. Esta es una cuestión vital, pues un principio fundamental para ganar la guerra es entender sus desmanes contra la población y de esa manera abordarlos. Las colas, reguladas por número de cédula, si bien han servido para la “regulación de la ansiedad”, han sido también la consolidación de una modalidad agobiante, que se presta a perversiones bachaqueras de diversa índole. La consolidación de la cola como “rutina” genera un fuerte desgaste entre la población. Es el lamentable espectáculo de quienes yacen en ella y de quienes sin estar en una cola la ven desde fuera como actores presenciales del caos y la incertidumbre, en medio de la pugna y el desorden por el acceso a productos regulados.

Medida tomada: En la red pública, Mercal y Pdmercal, ya no hay colas. Los puntos de venta permanecen cerrados y funcionan como centro de acopio para la colocación de productos bajo las modalidades de mercados comunales a cielo abierto y casa por casa. En la red Bicentenario se avanza progresivamente en esa modalidad y ya muchos de sus puntos no son centros de compras bachaqueras ni de colas, son centros de acopio. En el corto plazo las colas se verán sólo en los puntos de venta privados y estas descenderán en la medida en que los productos básicos regulados y/o subsidiados que hoy están en esos abastos, migren progresivamente al acopio de la red pública.

2. Gente en la cola. Una estimación anteriormente realizada por Misión Verdad, en referencia a las colas en los diversos puntos de distribución (públicos y privados), apuntó que más o menos existen referenciados 13 mil abastos, mercados y supermercados en todo el país que son puntos focales de distribución donde se generan colas. Estos son de diversos tamaños y el volumen de sus colas varía. De hecho, muchos de estos establecimientos tienen colas sólo 1 ó 2 días a la semana por la disponibilidad de productos. Asumiendo que cada uno de estos puntos tenga en su puerta, en promedio, una cola de 150 personas (algunos más, otros menos), estamos hablando de 1 millón 950 mil personas, es decir, el 6.5% del total de la población, tiene la probabilidad de estar en una cola cualquier día a la semana. Este podría ser el número duro de gente que está siempre en colas.

Medida tomada: Atender bajo otra modalidad a una cuota de la población, que es similar a los usuarios de la red pública cada semana, sin colas, directo a la comunidad en mercados a cielo abierto y casa por casa. Se inhibe la capacidad de los bachaqueros de captar los productos. Se entiende este volumen poblacional como una cifra estadística y logísticamente manejable. Atender más gente implica más centros de acopio, más logística, más transporte y más inversión. De ahí que el plan prevé amplificar su inversión progresivamente conforme a resultados en el terreno.

El nuevo sistema mostrará su saldo real a mediano plazo

3. Frecuencia de gente en colas. Otra cuestión a saber sobre las colas, es que (excluyendo a los bachaqueros profesionales) muchas personas hacen cola hasta 2 ó 3 veces a la semana, por tratarse de personas de bajos recursos, en diversos puntos de venta y si puede acudir a ellos acorde a su número de CI, según estudio de campo y entrevistas realizadas previo a esta publicación por Misión Verdad. La cifra de 6.5% de coleros habituales es parecida a la estadística de personas en pobreza extrema según NBI al año 2015, lo cual infiere que hablamos de grupos socialmente vulnerables que requieren estos artículos subsidiados o regulados y estos confluyen mayoritariamente en la red pública.

Medida tomada: Generar garantías de priorizar la distribución de alimentos por nuevas modalidades, implica la protección de grupos sociales económicamente vulnerables. Priorizar barrios, caseríos y parroquias populares está contemplado en la nueva modalidad.

4. Los que hacen la cola. Las colas se componen de los bachaqueros, compradores nerviosos, acaparadores domésticos y personas que se meten a hacer cola aún sin saber qué están vendiendo. Pero también hay a granel las personas que van a colas porque no tienen los productos básicos regulados y subsidiados en casa. Dada la expansión de los precios bachaqueros (que eran una alternativa para quien podía pagarlos), y dado el daño del desabastecimiento programado y la guerra económica como coyuntura, mucha gente pobre (no pobres extremos) y de la clase media baja que no hacían cola ahora hacen cola. Asumiendo que hablamos de miembros de la clase trabajadora (que no tienen tiempo para hacer cola diariamente), estaríamos hablando de un estimado de al menos 2 millones de personas (jefes o jefas de familia) más, que hacen cola al menos una vez por semana. Sumada esta cifra a la de los coleros duros (casi 2 millones) hablaríamos de 4 millones de personas, más o menos, un 13% de la población venezolana, en las calles cada semana metidos en colas. Aunque esta estimación dista mucho de la idea generalizada de que “todo el mundo hace cola”, cierto es también que esa cifra es alta y es signo de una asimetría en la distribución, coleros habituales (bachaqueros o no) pueden ser parte de una distorsión en el acceso a productos para las grandes mayorías nacionales.

Entender la cola implica asumir que 4 millones de jefes(as) de hogar en colas proveen de esos productos a 3 personas más de su grupo familiar, en promedio y semanalmente, lo que quiere decir que semanalmente 16 millones de personas que tienen a un colero habitual en su familia, estarían accediendo a productos básicos disponibles. Pero si una persona compró productos esta semana y no va a colas la próxima semana, siendo evidente que los niveles de colas permanecen, es indicador que la cifra de población total de personas que hacen cola mensual o quincenalmente es mayor.

Por otro lado, si es acertada la estimación de 16 millones de personas alcanzadas por productos (regulados y subsidiados, de los más buscados en las colas) de manera semanal, en Venezuela hay 14 millones de personas que no acceden a productos regulados y subsidiados o que acceden a ellos casual o esporádicamente. Esto implica que entre esos 14 millones están los clientes de los bachaqueros. También quienes sustituyen productos por otros (toallín por papel higiénico, jabón líquido por jabón en polvo, jabón azul o artesanal por jabón de baño, plátano por harina de maíz, etc).

Medida tomada: Se asumió que la gran cantidad de gente que se agolpa a los puntos de venta llega allí por las pronunciadas caídas en la disponibilidad de los productos, afectando el consumo necesario y generando gran malestar entre quienes necesitan los productos y no pueden estar metidos en una cola siempre. Estos 16 millones de personas son un grueso de la población vulnerable a atender con productos regulados mediante modalidades de distribución más justas que sirvan para destruir las colas. Atender a este importante grupo poblacional bajo otra modalidad es la base del equilibrio en el abastecimiento, con alcance a los otros 14 millones de personas que han buscado alternativas al no poder acceder con frecuencia a productos regulados y que esperan volver a hacerlo.

5. ¿Dónde están las colas? Dada la concentración de gran cantidad de productos en grandes cantidades, en abastos públicos y privados, dadas las ventas por número de CI, se precarizó la distribución en abastos de mediana y pequeña talla en zonas periféricas y municipios del interior de los estados. Se produjo una asimetría, evidenciada especialmente en la red privada. Un estudio de campo realizado por Misión Verdad, a los fines de esta nota, constató que en varios estados del interior del país, en sus ciudades capitales, confluyen habitantes de barrios periféricos, habitantes de zonas suburbanas y de municipios rurales, en la búsqueda de productos los días que les toca. Esto sucede en las ciudades capitales de los estados Barinas, Mérida, Trujillo, Portuguesa y Zulia. Esto implica la existencia de un patrón asimétrico en la distribución. Genera distorsiones que traen consigo las megacolas en las ciudades, con la gravedad de que poco o nada llegue a pueblos y municipios.

Otra cuestión detectada en este estudio de campo demostró que una distribuidora enviaba en 2013 la misma cantidad de productos (que hoy colocan en sólo 2 abastos) en más de 6 abastos equidistantes con la modalidad de cabotaje. Hoy ahorran costos de transporte y colocan lo mismo, concentrándolo en los lugares donde todos los días hay cola, en ciertos abastos de las ciudades.

Medida tomada: El nuevo plan prevé georeferenciar la distribución acorde a la proporcionalidad de la densidad poblacional. El presidente Maduro aprobó recursos (Bs. 8 mil 400 milllones) a regiones con el fin de que sirvan como “capital semilla” para que los gobiernos regionales puedan hacer compras grandes a la red privada y pública y llevar productos a periferias y pueblos en el interior de los estados. Los recursos se están asignando según la densidad de población, “con la finalidad de adquirir y distribuir alimentos de forma inmediata a través de la red pública y privada de comercialización y distribución”, afirmó Maduro.

Aún no se alcanzan niveles de abastecimiento quincenal o semanal, pero se estima que así será

6. El modelo de distribución implementado en abastos fracasó. La modalidad de “abastecimiento seguro” en sólo algunos abastos grandes privados y en puntos de la red pública, concentró productos y con ellos a quienes hacen cola para conseguirlos, de ahí que en el año 2015 las colas crecieron en volumen, en menos puntos de distribución donde los productos se colocaron. Es así como el “abastecimiento seguro” pasó a ser un factor de incertidumbre y este es un factor acelerante de las colas. Que la gente no sepa cuándo va a tener un producto les empuja a la cola, deben ir el día de su número de CI y no tienen referencia de un suministro confiable y seguro. Esta es otra cosa que se entendió muy bien al diseñar el nuevo plan.

Medida tomada: La nueva modalidad contempla el abastecimiento quincenal y semanal de los productos en el mediano y largo plazo. Se trata de distribuir focal y efectivamente la misma cantidad de productos que estarían disponibles en la modalidad anterior, pero ahora bajo un patrón de confiabilidad y seguridad en el acceso a ellos sacándolos de los abastos donde hay cola. El avance sólo es palpable, por ahora, en la red pública. A la fecha, 2 millones de personas se han beneficiado con mercados en el hogar, en 24 estados, 209 parroquias, en 1.505 comunidades y a 529.603 familias en solo un mes de puesta en marcha. Aún no se alcanzan niveles de abastecimiento quincenal o semanal, pero se estima que así será.

7. El problema de la frecuencia. La frecuencia de la disponibilidad de los productos es otro factor importante. Los productos aparecen de manera intermitente, pero dada la alta distorsión en la demanda, siguen considerándose altamente deficitarios en los hogares. Hay hogares en donde un producto aparece en una semana y donde pasan dos semanas sin contar con ese producto. Lo que indica que no hay seguridad en el acceso y este es un aspecto muy importante reconocido hoy. Otro dato: las personas van varias veces a la semana o a la quincena a las colas por un solo producto regulado. Es decir, “este producto lo hay aquí, el otro no”, cola “sólo por harina”, cola “sólo por jabón”.

Medida tomada: La modalidad de combos tiene gran potencial de efectividad y así se está distribuyendo en la nueva modalidad. Se acopian bolsas con productos alimentarios, higiene y hogar, a precios regulados y/o subsidiados. Maduro anunció que se está promediando el combo en 24 kgs de productos. En febrero la firma Hinterlaces hizo un “Top 5” de productos que buscó el venezolano en febrero ese mes. En primer lugar estuvo el jabón de baño con 20%, en segundo lugar el champú con un 8,6%, en el tercer puesto el desodorante con 8,5%, el papel sanitario con 7,2% en la cuarta ubicación del listado y en quinta posición la Harina Pan con 5,2%. He ahí que la colocación de muchos de estos productos (que no son alimentarios) en esos combos ayudará en buena medida a atenuar la necesidad de estos. Eso está previsto. Para eso la nueva modalidad debe amplificarse y abordar productos que no son tan tradicionales en la red pública y que siguen concentrados con alcance precario en redes privadas.

8. Quitarle cuotas de poder a los privados. Precisamente los espacios de la economía privada, donde confluyen los desmanes de abastecimiento y precios, son precisamente donde al Estado se le ha hecho más difícil regular y reordenar. Son los espacios de dominio del sector privado, espacios de dominio en la economía real, no sujetos a una gobernanza económica estatal donde muchos frentean del lado de la guerra contra el pueblo, sabotean coordinadamente desde grandes a pequeños y muchos se erigen como santuarios de acaparamiento y especulación. Supervisarlos a todos al mismo tiempo es logísticamente imposible.

Medida tomada: La victoria de lo público es posible en un cambio radical del modelo de distribución. El nuevo esquema articula las redes públicas, los niveles intergubernamentales y las instancias del poder popular, favorece la organización social, coloca al pueblo al servicio del pueblo, implica generar alternativas políticas de organización en medio de la coyuntura. Le quita el poder de extorsión a ciertos privados. Favorece el auge de la economía popular.

MISIÓN VERDAD

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