Medios, sanciones y Departamento del Tesoro

La verdadera costura de la filtración y sus conexiones con el aparato judicial y de seguridad estadounidense no tardarían en mostrarse, como tampoco se escaparían las evidentes orientaciones geopolíticas en beneficio de Washington que esta maniobra de propaganda de alto impacto encarna desde que salió del empaque.

Siendo Vladimir Putin el blanco directo de esta megaoperación (y por elevación todos los países políticamente amalgamados con Rusia), extendida por el corretaje de medios corporativos pasando por Bloomberg y el Financial Times hasta The Economist y The Wall Street Journal, el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ), en su propia página web, afirma que la información de empresas rusas y sirias que habrían negociado suministros de combustible para la aviación de guerra del país árabe se encontraban en la base de datos del Departamento del Tesoro de EEUU, específicamente en la oficina de control de activos extranjeros (OFAC).

Dicho organismo ya había incluido al Grupo Abdulkarin (empresa de origen sirio) a su lista negra en 2014 como parte de una estrategia de endurecimiento de las políticas de sanciones de Estados Unidos contra cualquier mínima posibilidad de que Siria se apoyara en Rusia (a nivel energético y militar) para enfrentar la carnicería del Estado Islámico y el Frente Al-Nusra en su territorio.

Esta y otras sanciones de tipo financiero y comercial no evitaron que Putin y el ejército sirio pasaran coleto en Palmira con el aparato de guerra tercerizada de Estados Unidos para cambiar el mapa geopolítico de Oriente Medio: el Estado Islámico. Esta megaoperación de propaganda se hace evidente como control de daños de factura gringa ante el ridículo en que los dejó Putin tras cinco años de guerra en Siria.

El Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ) se vuelve a agarrar de los listados de empresas sancionadas por el Departamento del Tesoro para vincular a Irán y Hezbolá con una supuesta red de “financiamiento de actividades terroristas”: discurso de uso exclusivo para lobotomizados globales.

Asalto selectivo

El ataque selectivo de esta operación de propaganda contra países que han jugado en llave con Putin para enfrentar al Estado Islámico en Siria e Irak, y que además forman parte de un importante polo de poder en la región, refleja los intereses geopolíticos que hay detrás y las razones de fondo de la saña judicial y mediática que están aplicando aquellos que fueron pateados por Putin y sus aliados.

Pero, ya va. ¿No era ICIJ una organización de periodistas independientes que tenían alta experiencia de investigación? ¿No era que esta filtración supuestamente había sido un esfuerzo conjunto de un millar de periodistas y medios de comunicación?

A la luz de lo acá relatado, es todo menos eso: representa, más bien, una mampara organizacional, un aparato offshore -qué ironía, ¿no?- del Departamento del Tesoro estadounidense y de sus tradicionales actividades de espionaje y sanciones comerciales contra países a los que no le han podido torcer el brazo.

La megaoperación Panamá Papers tiene al Departamento de Estado como principal proveedor de información, de datos sensibles y de claves comerciales a nivel geoestratégico para uso y disfrute de los infomercenarios globales y locales, quienes aseguran que es por “esfuerzo propio” que llegaron a semejantes hallazgos. Incluso, la confesión de ellos mismos de cruzar la data filtrada con los sancionados de la ONU choca con el dato de que los involucrados son sujetos sancionados por Estados Unidos y la Unión Europea, como sucede con la mención de un banco ruso. Pero vea por usted mismo lo que aquí decimos en un extracto de una de las investigaciones de estos infomercenarios:

Otro organismo que también capitanea

Pero no sólo es el Departamento del Tesoro quien encabeza la operación, agencias del Departamento de Estado (Usaid) también capitanean una parte de la operación financiando directamente a The Organized Crime and Corruption Reporting Project (Occrp), ONG dedicada al “periodismo” de investigación en Asia central y el este europeo, que además comparte con ICIJ la filtración de Panamá Papers. También es financiada por Open Society del inversor corporativo George Soros.

Y es precisamente Occrp el que más queda en evidencia cuando en su portada privilegia, además de Putin, los vínculos financieros de Valeriya Gontareva, presidenta del Banco Nacional, con Yuli Soloviev, vicepresidente del banco ruso VTB, sancionado por la Unión Europea y Estados Unidos por la anexión de Crimea por parte de la Federación Rusa luego del golpe en Kiev. Como vemos, la publicación apunta a relacionar la continuación de las actividades de VTB con los nexos de la presidenta del Banco Nacional ucraniano, y por ahí se van para, acorde a la agenda estadounidense, cortar de raíz este lazo por las buenas o por las malas. En este contexto, el ataque a Poroschenko, presidente ucraniano, también debe ser leído como un mensaje hacia la valoración que posee como operador entre algunos sectores de Washington.

Pero la simbiósis de Occrp con la agenda del Departamento de Estado se nota aún más cuando observamos en su portada al hijo del presidente de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev, protagonista de la inclusión de su país a la Unión Euroasiática y al movimiento geopolítico, en conjunto con Rusia, de mover la región hacia Asia, contrario a los intereses del 1%. Por obvias razones, el tema que le sigue a los dos mencionados es el de la lista “negra” de sancionados y si no cree en los antes mencionados, véalo por usted mismo:

Mientras más celebren infomercenarios globales, medios corporativos y “periodistas” locales con los resultados de esta megaoperación, más se verá el cordón umbilical que sostienen con el Departamento del Tesoro, el Departamento de Estado y sus instrumentos de desestabilización, George Soros y el clan de los Rockefeller.

Y por cierto, la tesis que tenía la redacción de Misión Verdad sobre Freddy Guevara y su condición de amamantado por el Departamento del Tesoro, se confirmó hace horas cuando él mismo dijo que utilizaría los Panamá Papers para linchar políticamente desde la Asamblea Nacional a dirigentes del chavismo.

Ya en este punto del conflicto global decir intervencionismo es redundar. Las pruebas hablan por sí solas.

MISIÓN VERDAD
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