Con base a lo descrito, Misión Verdad las enumera en cinco, una cifra y una estimación sustentada en la premisa de que todavía no hemos visto la foto completa.

1. Ciudadanización y promoción de la renuncia

La “renuncia” del primer ministro de Islandia, Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, fue falsa en su principio y luego terminó siendo lo mismo cuando decidió tomar una licencia hasta que se “demuestre su inocencia”, de acuerdo al asediado político. La continua desinformación acerca del derrotero político islandés y la constante proyección de una atmósfera de renuncia inmediata se presenta como lo modélico a ser replicado con manifestaciones “ciudadanas” que le quiebren la mano a políticos corruptos. Cuando, paradójicamente, Islandia es en sí misma otro paraíso fiscal.

De nuevo, asistimos a una interesada y manipulada acción de propaganda que activa organizaciones y movimientos ciudadanos que basan su credibilidad en su “talante espontáneo”, que terminan lógicamente siendo capitalizados por actores políticos que reciben financiamiento de la Open Society Foundations de George Soros. Pero si no cree esto, vale la pena citar al investigador Wayney Madsen sobre la Open Society y su papel en el financiamiento del Partido Pirata, hoy posicionado como el favorito para capitalizar una eventual vuelta electoral en Islandia.

Como ya dijimos, el antecedente del uso de la filtración de cables de Wikileaks para la narrativa de la “Primavera Árabe” abre una Caja de Pandora para un movimiento focalizado y a la vez global para exigir la renuncia de políticos, ya sean enemigos o aliados. Esto basado en una operación que posee un alto de nivel de sofisticación para que el público (literalmente) cautivo de esta propaganda considere la filtración como apolítica, desinteresada y un bien público para aumentar la fiscalización de la política y el poder, como ya veremos.

2. Ataque contra la arquitectura geopolítica emergente

En este sentido, toma relevancia el ataque directo de esta campaña de propaganda al presidente de Rusia, Vladimir Putin; al de China, Xi Jiping; y por último al de Sudáfrica, Jacob Zuma, porque los tres son parte de la nueva estructura geopolítica emergente, identificada en los Brics, y se conjuga con el asedio a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff. Lo mismo puede referirse a los primeros mandatarios de Malasia, Kazajistán y Pakistán, ya que están bajo esta misma órbita y dirección, lejana a los intereses de los financistas de los Panamá Papers y anotándose en el tren euroasiático.

De todo estos casos, el más evidente es el del presidente sudafricano, ya que en este mismo momento enfrenta una campaña exigiendo su destitución a través de un juicio político exprés luego de que denunciara un plan golpista digitado por Estados Unidos. Los Panamá Papers refuerzan esta narrativa contra Zuma y dan pie a que la fantasmagórica “sociedad civil” convoque a una movilización para exigir su renuncia.

¿No son un chantaje para centralizar el dinero de paraísos fiscales en EEUU ante el nuevo momento global?

3. Encubrir lo evidente y difuminar la verdad

Que sólo aparezcan nombres de segundo orden del stablisment global, y uno, David Cameron, comprometido por un inminente referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, prueban que la negación de distribuir los 11 millones de documentos sobre Mossak-Fonseca, una firma establecida en una área de influencia del 1% como lo es Panamá, encubre lo evidente: si de verdad hubiese un ataque periodístico serio contra lo que se enarbola como “la corrupción”, habrían políticos de alto rango de Estados Unidos involucrados.

Decimos esto porque es un hecho que Mossack Fonseca colaboró con agentes de la CIA para el lavado de dinero del contrabando de armas, y el narcotráfico en el caso Irán-Contra, como medio lo asoma ICIJ. Lo que demuestra que el estudio tenía relación con todo el corretaje de inteligencia, armas, narcotráfico y guerra sucia de esa época. Y era precisamente en Panamá donde todo este dinero era lavado, por lo que esta filtración selectiva de 11 millones de documentos evita tocar los puntos álgidos de esta trama densa. Más a favor de este punto es que estos documentos abarcan los registros de la firma a partir del año 1977, cuando la guerra sucia continental y global estaba en su apogeo.

4. Redireccionar el dinero hacia un interesado paraíso fiscal, Estados Unidos

Las últimas tres revelaciones de ICIJ han estado direccionadas contra paraísos fiscales y uno de los bancos más importantes del globo: HSBC. Es público y notorio también que se realizan dentro de un contexto post crisis de 2008 e inminente colapso financiero occidental, que ha desencadenado no sólo los vientos de guerra global contra las estructuras geopolíticas emergentes sino también una disputa intra 1%, narrada anteriormente aquí.

Dentro de este cuadro financiero global es que en el G-20 se plantean mayores regulaciones sobre los paraísos fiscales convencionales y Panamá es demonizada por la propaganda global, junto a Suiza y Luxemburgo. Lo que encubre, en realidad, es que una parte de los 10 fondos financieros más importantes del globo se encuentran desplegando una estrategia para captar entre 21 y 32 billones de dólares (una cifra seguramente subestimada) con sede en paraísos fiscales. Uno de los lugares en los que pretende ser redireccionado este dinero es claramente Estados Unidos, que hasta el día de la fecha se niega a sumarse a una regulación global sobre el tema.

Pero nuevamente, si no cree esto, podemos leer la recomendación de Andrew Penney, director de Rothschild & Co, a los ricos del mundo para que “traigan a Estados Unidos su dinero libre de impuestos y oculto de sus gobiernos”. O como para el nada conspiranoico Bloomberg describe el derrotero de la estrategia de Rothschild para atraer capitales a Nevada bajo el titular “Estados Unidos es el paraíso fiscal preferido por el mundo” y la siguiente ilustración:

Ante esto, ¿no son los Panamá Papers un chantaje para centralizar el dinero de paraísos fiscales en Estados Unidos ante el nuevo momento global?

5. Frivolización y ataque a la política

El núcleo argumental de la revelación se centra en liderazgos políticos y en la política en general. Es la política y su financiamiento la que se pone en discusión, porque, en conjunto, los Panamá Papers envían un mensaje claro a una población hastiada de “la política”: todos son corruptos por igual y por eso son incapaces de resolver los problemas. Y ese mensaje apunta directamente a que la pérdida constante de derechos y el continuo drenaje de salarios, producto del estadio actual del capitalismo, se reduzca a la corrupción de los políticos eliminando la única mediación creada en las últimas décadas para resolver los conflictos entre capital y trabajo.

Si trasladamos esto hacia la institución presidencial como una sola, nos encontramos con que la mediación que se deslegitima de facto no sólo es la política sino también la del Estado-nación, hoy obstáculo insalvable para oxigenar la alicaída acumulación de capital. Entonces, más allá de los Panamá Papers, asistimos a un proceso sistémico identificado con la sustitución de lo político y del Estado, por nuevas formas de mediación no tradicionales. Exactamente este es uno de los objetivos estratégicos planteados por Soros, uno de los financistas de la operación, bajo el eufemismo de Estado Global.

MISIÓN VERDAD

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