Primero, habría que recordar que Venezuela hizo oficial su salida de la CIDH en el año 2013, luego de que así lo anunciara el presidente Hugo Chávez en julio de 2012 “por dignidad”. Los desagravios se acumularon, sobre todo de 2002 hasta la fecha, lo que repercutió en la contundente decisión del Gobierno Bolivariano.

La respuesta de la MUD, e incluso de la misma OEA, cuyo brazo en materia de DDHH es la CIDH, fue el reproche por la actitud soberana que había tomado el ejecutivo de Venezuela. Supuestamente preocupados por la situación de DDHH en el país, las entidades que responden, directa o indirectamente, a la Casa Blanca (léase Amnistía Internacional o Human Rights Watch) comenzaron a tomar como filtro en esa materia a las ONGs, cuyos papeles estelares durante “La Salida” resonaron hacia afuera mediáticamente con informes y denuncias contra las instituciones del Estado, y contra el chavismo en específico, bajo el brazo.

El año 2014 pudo ser testigo de la intoxicación mediática más exitosa en cuanto al relato del Estado ultrapolicial en lo que va de Venezuela Bolivariana, narrativa que toma un nuevo vuelco debido a la agudización de la invasión paramilitar(izada) del último lustro, que trae como consecuencia la respuesta del Gobierno expresado en la Operación de Liberación y Protección del Pueblo (OLP), muy a pesar de la quema de Judas pornomediática que ONGs como Provea y Foro Penal, por nombrar sólo dos de las más mediatizadas por la SIP y el “periodismo independiente”, proveen como relatores con estadísticas de dudosa procedencia y poco rigor.

Esas mismas organizaciones son las que se han encontrado reunidas desde el lunes 4 de abril en Washington como relatores en materia de DDHH ante el 157º Período de Sesiones de la CIDH. Todas llevan consigo la carpeta de expedientes contra instituciones estatales, sobre todo las de seguridad (policial y militar), y con la emergencia de salud como propaganda antipolítica.

Quiénes visitan Washington DC

En Washington se dieron cuatro audiencias en torno a Venezuela, con ONGs nacionales e internacionales presentes. Estas sesiones, en las que se hablaron en general de la situación de DDHH en el país desde la perspectiva oenegera, abarcaron sobre todo temas que envolvían tanto a las policías y al ejército como a la supuesta negligencia estatal en cuanto al desabastecimiento efectivo de medicamentos entre otros temas de la agenda.

En una nota previa, Misión Verdad ha demostrado que el verdadero papel de las ONGs, en funciones de “actores no-estatales”, tiene “un doble trabajo que han aprendido a aceitar con el tiempo, con el chavismo de enemigo: construir y fomentar el relato del Estado fallido en Venezuela, así sea bajo la retórica de la propaganda sucia y la guerra perceptiva, y servir de canal de financiamiento a otros actores la ultra criolla”, tareas que se amplían con sus viajes al exterior para cartelizar el expediente de “crisis humanitaria” y usarlo como bomba mediática con la CIDH de torre emisora.

Para ello las siguientes ONGs se encontraron como en casa, literalmente (recordamos: en Washington DC):

Por su parte, el Estado venezolano, aunque ya no se atornilla a los procederes de la CIDH, solicitó lugar en las audiencias con Bernardo Álvarez, quien funge de embajador de Venezuela ante la OEA, y Florisabel Zambrano, directora ejecutiva del Consejo Nacional para la Defensa del Derecho Humano a la Salud (Cnddhs), como contraparte ante la arremetida oenegera en Washington DC.

Raro es que no se haya presentado Rocío San Miguel, aunque recientemente haya declarado en contra de la FANB y a favor de la Amnistía:

HRW y Provea, el dúo contraataca

El lunes 4 de abril fueron tendencia en el país #VenezuelaEnLaCIDH y #OLPFracasó.

Ese mismo día HRW y Provea lanzaron un comunicado en conjunto y un informe, cuyo foco principal fue la criminalización de la OLP, de los cuales, por supuesto, El Nacional y La Patilla fueron los laboratorios de información tóxica. Y no es la primera vez que estas dos ONGs juegan a ser Kobe y Shaq.

Pero lo más pornificado fue la “denuncia” de HRW de ejecuciones extrajudiciales por parte de policías a civiles, de la cual se hicieron eco todos los “medios independientes”, con Efecto Cocuyo cartelizando mediáticamente trabajos de “investigación” y “testimonios” que supuestamente confirma la matanza de ciudadanos por parte de la policía.

Esta maniobra oenegera, con su consecuente eco mediático a lo interno de Venezuela e internacionalmente, es la extensión de lo que HRW, a finales de enero de este año, declaraba en contra del poder judicial con la cocción del relato de “crisis humanitaria” a fuego lento. Puntualiza, en este caso, para incriminar a nivel internacional como violador sistemático de DDHH al único aparato activo contra la penetración paramilitar (la OLP), cuyo líder es uno de los sancionados en el documento del decreto Obama: el ministro M/G Gustavo González López.

Y sin embargo, ante las acusaciones de ejecuciones extrajudiciales, el secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos de Venezuela, Larry Devoe, aseguró que de haber abusos y crímenes por parte de funcionarios policiales, estos serán llevados ante la justicia.

Todos los caminos llevan al decreto Obama

Si bien no ha sido mencionado en Washington DC, el ministro González López no deja de ser objetivo específico del Decreto Obama. Y por lo tanto objeto de demonización por su trabajo contra las bandas criminales (Bacrim) en todo el territorio venezolano.

El expediente contra el Ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz se amplía con la solicitud del diputado de la MUD, Teodoro Campos, para que el funcionario comparezca ante la Asamblea Nacional la semana que viene. En consonancia, el portal KonZapata saca un reportaje en el que asegura, según la Memoria y Cuenta del ministerio que lidera González López, que “la paz del chavismo no funciona”. La campaña de descrédito se acentúa.

Toda la movida de intoxicación contra la policía y la OLP, y aquí en específico del jefe de la operación antiparamilitar y anticorrupción, hay que verla en consonancia, en la calle, con el asesinato sistemático de los cuerpos policiales, que no cesan a pesar de las denuncias.

Ley de Amnistía y el abrazo con la OEA

Luis Almagro no podía quedarse fuera de la cámara. Su papel como secretario general de la OEA, capítulo Venezuela, ha sido la de declarar a Venezuela como ejemplo de un Estado forajido, pero sobre todo, en estos días, defiende la Ley de Amnistía con conocimiento de causa de que es una ley anticonstitucional pero sobre todo un acto (en potencia) de guerra, una declaración con tinte jurídico.

Y lo hace con el mismo tono que usa Alfredo Romero de Foro Penal, quien compareció ante la CIDH para “desmentir” las acusaciones del chavismo, como si todo fuera una negociación amistosa y no un parte de guerra, una confesión de parte. Pero no es el único defensor de la mentada ley, sino que es apoyada por todas las ONGs y medios que acudieron al llamado de la OEA.

Sin embargo, hubo la denuncia en el seno de Washington como respuesta del Estado a la maniobra internacional para terminar de cartelizar la Ley de Amnistía a favor de la ultra criolla. Vocería y discurso en favor del Comité de Víctimas de la Guarimba, por supuesto, fueron ignorados por la SIP y sus repetidores de menor presupuesto.

Y las ONGs siguen dando tela para cortar. Quizás esta foto pueda ser un buen retrato de las buenas relaciones que tiene el fascineroso @fanzinero con Luis Almagro, o lo que no es lo mismo pero es igual, Provea con la OEA:

Y la Tintori volvió a relucir con el show de la medidas cautelares a López. Como muestra de reconocimiento, la CIDH “amplió medidas de protección” a favor de los abogados defensores de Leopoldo López.

Buscan retorcer cualquier vestigio que pretenda apagar la guerra, o que trate de responderla. Porque el ataque contra la seguridad del país, sea desde el plano mediático o con balas, se agudiza a medida que los distintos frentes avanzan.

En este caso, el objetivo es quebrar la confianza del pueblo con el ejército utilizando de retruque la “crisis humanitaria” como mantra. Desarticular definitivamente la unión cívico-militar: otro objetivo concreto de la Guerra No Convencional contra Venezuela.

MISIÓN VRDAD
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