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La expectativa de ganancia que genera el dólar de guerra, en la venta de productos con sobreprecios, forma parte de los aspectos que alimenta este sistema expresado en forma corporativa, VIP y al detal > Para combatirlo se busca la desconcentración de la distribución 

Atacar el bachaqueo como fenómeno cultural y uno de los efectos de la guerra económica aguas abajo, es la tarea urgente de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde). Su titular, William Contreras, aclaró que no es un trabajo fácil debido a su complejidad, ni solo de la Sundde, que si bien está en el centro de la batalla para garantizar el derecho al pueblo en el acceso sin restricción de bienes y servicios, esto requiere de un conjunto de medidas que se acompañan de acciones planificadas, estrategias, estudios, seguimiento y control en conjunto con el gobierno local, regional, cuerpos de seguridad, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y sobre todo con el poder popular organizado. La Agenda Económica Bolivariana del presidente Nicolás Maduro, es el epicentro de todo el plan. A esto se suma la aplicación de un protocolo de atención a las colas para superarlas, la desconcentración máxima de la distribución, así como reorganizar las fuerzas sociales y políticas en el territorio para fortalecer los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Se trata entonces de atacar los mecanismos que facilitan el bachaqueo expresado de forma corporativa, VIP y al detal y que en Venezuela, ha tenido su génesis en la distorsión de la distribución de alimentos en concordancia con la lógica capitalista de la maximización de ganancias.

—¿Qué planes y acciones concretas ha dispuesto la Sundde, para atacar la práctica del bachaqueo?

— En principio el bachaquerismo hay que verlo como un fenómeno cultural y como efecto de la guerra económica. Nosotros hemos planteado modestamente activar mecanismos de complementos a un conjunto de medidas que ha venido implementado el gobierno del presidente Nicolás Maduro, en la Agenda Económica Bolivariana, los 15 motores para la activación del sistema económico productivo y el rescate original de la Misión Alimentación que además incorpora un elemento muy importante que son los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), es decir en sentido de comunidad.

Hemos dicho que el capitalismo tiene como ley general la concentración en la producción y en la distribución de las mercancías, es decir hay una tendencia general a la distribución concentrada.

El capitalismo no produce para abastecer, sino para maximizar ganancias. Por eso ir a un proceso de desconcentración máxima de la distribución pasa por reorganizar las fuerzas sociales y políticas en el territorio, es en mi opinión en lo que atiende al llamado que ha hecho el presidente Maduro para fortalecer los CLAP, además con la incorporación de la agricultura urbana.

Como complemento a esas medidas, directa e indirectamente estamos atacando los diferentes mecanismos que facilitan la actividad del bachaquerismo a través de detectar, neutralizar y desmontar las diferentes prácticas que de alguna manera alimentan esta lógica, esto también con el propósito de identificar claramente en el territorio el modus operandi.

Se han detectado en un primer ejercicio de diagnóstico general el patrón de comportamiento de las colas con las muestras que tomamos en las 11 principales ciudades del país, además es donde se mide el Índice Nacional de Precios al Consumidor y donde se dan las principales manifestaciones de las colas. Con criterio metodológico, nos apoyamos en la información que nos da el Banco Central de Venezuela en los estudios puntuales que hacen sobre la exposición de productos en anaquel. Eso lo complementamos con las denuncias que recibimos directamente a través del 0800lojusto, donde laboran 106 personas que atienden y sistematizan las denuncias. Estamos dándole la cara a la gente y al ir desactivando estas distorsiones y aplicando un protocolo de atención a las colas, no es que éstas desaparecen,pero son menos horas que tarda la gente en adquirir los productos.

A partir de allí hacemos la investigación y estudio de los fenómenos que están afectando el proceso de formación de precios, por una parte que van desde la revisión de estructura de costos y los mecanismos de distribución y el tercero complementado con las denuncias que recibimos.

En la Gran Caracas, actuamos con un mecanismo de coordinación con las autoridades regionales y municipales como la Administración Tributaria, de Control Urbano y contraloría sanitaria, con la FANB y con la Zodi en los estados.

—El sistema de distribución de alimentos y bienes en el país se ha venido deformando. ¿Cómo se manifiesta esto a diario?

—El primer elemento que no se puede perder de vista y lo ha señalado el presidente Maduro, es la expectativa de ganancia que te genera el dólar guerrero, es decir la creencia de sectores que estiman que el producto se puede comprar barato, sea este regulado o no, y lo pueda vender más caro en la calle porque hay alguien que esté dispuesto a comprarlo. Es esa expectativa que te da el dólar de guerra, nosotros lo calificamos como dólar paramilitar y el dólar Today, es más o menos una simbiosis. Es decir marcar los precios como si fuera de mercado pero que no es lo real. En esa lógica está montado el bachaqueo corporativo, el VIP y el detal.

El segundo elemento es que pueden haber muchos o pocos productos, es decir está mal repartido. Hemos detectado en los principales canales de distribución casos como el de simplificación de la producción. Es decir si antes se producían 10 millones de unidades de cremas dentales de 50 centímetros cúbicos, ahora se pasó a producir con la misma materia prima 3 millones de unidades de cremas de 50 centímetros cúbicos. El impacto que eso tiene es que se pierden 7 millones de oportunidades de compra y eso incide en el mecanismo de producción.

Se suma el cambio en el patrón de distribución, es decir que los productos regulados que en vez de ir a los canales de distribución para las personas que son objetivos de esa política, como por ejemplo la harina de maíz precocida que está regulada a 19 bolívares, lo que ocurre es que muchos de estos distribuidores no lo llevan a los abastos o bodegas para su venta al detal, sino a los canales VIP, que se expresan en los restaurantes, hoteles y clínicas entre otros, mientras que el producto no regulado, como por ejemplo la harina de maíz precocida con arroz u otro elemento con un valor de 220 bolívares, es el que va a los abastos y bodegas.

También la reposición de inventario se hace a plena luz del día. La mayoría de las veces en las vías públicas cuando esta establecido en las Ordenanzas Muncipales que debe hacerse en la noche para llenar los anaqueles. Lo hacen para no cumplir con la Ley Orgánica del Trabajo, es decir se van disminuyendo las horas hombre y van disminuyendo las posibilidades de empleo en la noche. El patrón común es que se hace los martes o miércoles, porque en muchas ciudades es el día de parada de la economía informal.

Así mismo ocurre que cuando llegan los productos a los comercios se factura primero a los trabajadores, no se trata de criminalizar a los trabajadores. Esto está promovido por las propias cámaras comerciales, es decir un modelo de gestión con el argumento de que los trabajadores también tienen derecho, todos los días antes de iniciar las actividades los primeros que compran son los trabajadores, debiendo hacerlo el día que les corresponde por número de cédula, lo contrario es ventajismo.

Otro mecanismo es que los productos cuando no llegan a las horas adecuadas, entonces no se colocan en el anaquel, esto tiene para un impacto psicológico en el usuario, hemos detectado que productos regulados por ejemplo en el Unicasa de la avenida Sucre de Catia, se colocan casi que en la acera para venderlos, teniendo espacio en los depósitos, pero adentro los anaqueles están llenos de chucherías o alimentos para animales. Eso es para exacerbar psicológicamente la ansiedad de la gente y esto se acompaña de que las ventas no se inician en las horas que abre el establecimiento.

Un mecanismo perverso que aparece es el de las ventas condicionadas, que consisten en los combos que traen productos regulados deben adquirirse con productos no regulados privando al consumidor que no tiene para adquirirlo.

Por otro lado está la distribución a gran escala, es decir las empresas que no responden a una solicitud de despacho requerido, sino que un promedio de 40% de sus productos los vende la casa matriz, lo que significa que la casa matriz, decide a dónde van las cosas y no se corresponde con un despacho ordinario que puede hacerse a comerciantes. La Superintendencia Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro), está haciendo seguimiento y eso lo estamos investigando para ver cómo se distribuye y si lo deciden las empresas a dónde van.

Un último elemento es que hay empresas distribuidoras o transportista que negocian, porque el comerciante recibe una comisión por firmar la factura y el producto se desvía.

Cuando todo esto se junta, se denota que el final es la lógica de las colas, porque hay una restricción de la distribución del producto y en el acceso al comercio. Yo no tengo duda que estas son prácticas elaboradas en laboratorios, muy bien diseñadas porque todas atentan a contra la psiquis de las personas.

— ¿Cómo desde la Sundee se va a corregir este fenómeno?

—Un aspecto clave es el Sistema de Abastecimiento Popular, donde están incorporadas las gobernaciones, alcaldías y las autoridades políticas de todos los estados. Por ello es importante la desconcentración de la distribución en los estados y municipios y están participando directamente en la distribución desde los centros de acopio, casa a casa. Esta es una forma de incidir directamente sobre esta distorsión.

Otro aspecto son las acciones sorpresas y vamos a presentar pronto resultados.

Hacemos un seguimiento para determinar que, por ejemplo, que de las grandes distribuidoras salgan los productos para la venta al detal, identificando inclusive a los camiones para detectar donde hayan desviaciones y capturarlos en los casos de infracción. Se están cuidando mucho porque saben que el Gobierno les está ganando la batalla política. En lo particular tengo mucha fe y comparto lo que decía el presidente Maduro que la clave son los CLAP.

— En los establecimientos comerciales, se desarrolla una práctica de organización por parte de grupos que dirigen las colas antes que el comercio abra sus puertas. ¿A su juicio a qué se debe esto?

— Se ha desarrollado una distorsión en la venta al detal a partir de la elaboración de listas en las afueras de los comercios para negociar con ellas, así como una lógica de repartición de número con la retención de la cédula de identidad, por personas que no tienen la atribución para ello.

El denominador común es que estas personas dicen ser de un colectivo, pero quien incurre en eso, no es de un colectivo, lo que están haciendo es que se garantice a través un pago que los productos se vendan a los bachaqueros y hay complicidad de los gerentes en esa lógica.

Hemos recibido denuncias que si el gerente no le vende a los que están en lista, lo friegan, eso también es cierto.

En general hay una práctica donde todos ellos ganan.

Las personas que dicen ser de colectivo y no tienen ningún rol allí, van detenidos o los retiramos durante los operativos.

—Por otra parte están los bachaqueros que expenden en la calle, ¿qué hacer?

— Los bachaqueros son sujeto de detención, pero si no le cortamos la vía de suministro, incurrimos en el que el problema es solamente el bachaquerismo en sí mismo, pero invisibilizamos el bachaquerismo corporativo, el de VIP que es el combustible para el bachaqueo al detal.

—Los fines de semana hay pocos cajeros en los comercios privados y se crean colas muy largas justo cuando la gente tiene más oportunidad de comprar. ¿Cómo están atacando esto?

—Uno de los mecanismos de ataque de la guerra económica ha sido retirar a los trabajadores los fines de semana, alegando la falta de presupuesto.

Autocríticamente nosotros no hemos sido efectivos en esto. Tenemos pautada una reunión esta semana con los sectores que agremian a los supermercados para que atiendan eso, para obligarlos y advertirles que pueden estar incurriendo en los ilícitos establecidos en la Ley Orgánica de Precios Justos en el artículo 47, y es que deben prestar el servicio sin restricciones. Si hay 10 cajas, tienen que haber 10 cajeros, porque el permiso para el ejercicio de su comercio esta dado para ello y estas faltas pueden ser catalogados como boicot.

Se han sancionado cuando corresponde y según la gravedad del caso aplicando multas y hasta detenciones como ocurrió con el supermercado Día Día del centro porque recibimos de unas 200 personas denuncias hacia los gerentes del establecimiento por maltrato al adulto mayor y venta condicionada. A todos los mandamos por la vía ordinaria con el Ministerio Público.

—¿Cuántos trabajadores tiene la Sundee y cómo hacer para estar activos en todo el país?

— Tenemos 3 mil 800 trabajadores. Para ser efectivos y eficaces debemos usar la ciencia, la planificación estratégica y la tecnología porque no se trata de mucha gente o poca para atender y por eso tenemos que sentar el precedente. Las fiscalizaciones tienen que ser planificadas y por eso le damos entrenamientos a compañeros como monitores en la Gran Caracas para que sepan cuál es el método de acción, no es matar la cola es superarla y trascenderla. Estamos en una guerra no convencional y debemos identificar los blancos y la mayoría de estas empresas responden a intereses de capital internacional.

Formamos cuerpos especializados que se dediquen a la investigación de estos fenómenos y su abordaje. Hemos hecho cambios en los horarios de la superintendencia, para que los fiscales trabajen desde las 4 de la mañana, y tienen que llegar antes de que se abra el establecimiento para garantizar junto a la Policía Nacional o municipal o la FANB que las personas que van a entrar tengan garantizado el acceso a los bienes y determinar qué es lo que hay y en qué cantidad, no para repartir números.

La premisa es el factor sorpresa, la planificación estratégica, alta movilidad. Movemos fiscales del interior a Caracas para que no se creen vínculos afectivos. No podemos ser predecibles en la acción porque las cámaras comerciales nos hicieron el escaneo y algunos con una actitud soberbia nos han retado a que los multemos porque creen están por encima de la ley.

El presidente Maduro nos ha pedido una nueva Sundee y estamos en una nueva etapa viéndonos como parte de un sistema de un Estado revolucionario y que no creemos que vayamos a resolver los problemas solos, el esfuerzo como lo reclama la gente, es con el poder popular con las instituciones y el Gobierno revolucionario. Vamos a superar la tormenta.

Hacemos una modesta contribución, desde nuestro papel central porque se trata de proteger el derecho de las personas y este el centro de la batalla. La guerra económica no es un cuento, lo vemos en la calle y en la cara de la gente todos los días.

A los empresarios que están en estas prácticas les exigimos que cumplan con la ley o que se atengan a las consecuencias.

—Si el enfrentamiento es con poderosos intereses de capital trasnacional, ¿esto no le infunde temor?

—A mí me han amenazado, pero si la batalla es por el pueblo y la Revolución no tengo miedo.
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*Biografía Mínima

William Contreras, de profesión economista se ha desempeñado al frente de la Revolución Bolivariana como ministro de Industrias, intendente de Costos y Precios de la Sundecop y como director del Despacho de la Alcaldía de Caracas. Por último fue designado por el presidente de la República Nicolás Maduro como superintendente nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundee) según decreto 2.186 publicado en la Gaceta Oficial N° 40.830 de fecha 18 de enero de 2016. A su juicio “la Sundee nació en pleno bombardeo y tuvo que salir a dar la pelea en plena batalla”, ahora va a una nueva etapa “viéndonos como parte de un sistema y del Estado Revolucionario”.

YNDIRA VISNÚ LÓPEZ
FOTO BERNARDO SUÁREZ

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