No es la primera vez que en Venezuela, en años recientes, se promueve la dolarización desde espacios privados. Incluso en el seno de ONGs, think-tanks y opinadores financieros de oficio han dispuesto una propaganda que no surte efecto aun en medio de la desestabilización económica, y que tuvo su punto álgido el año pasado con el caso Ford, transnacional que buscaba la venta de sus vehículos en dólares y que fue rotundamente negada por el Estado venezolano.

No sólo las grandes corporaciones buscan el pagadero en dólares, un negocio redondo por donde se le vea debido a la esquizofrenia del paralelo, sino que también conseguimos propaganda dolarizada en medios con señal abierta. El reciente estudio de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) lo evidencia, donde afirma que el 69% de los medios radioeléctricos difunden publicidad en dólares.

Realizado por la Unidad de Investigación de Conatel, el estudio arrastra consigo una reflexión: ¿Acaso este tipo de publicidad, en un país bajo asedio financiero y control cambiario, es combustible para la fiebre del dólar, tan cruenta como la fuga de divisas que acomete el “empresariado venezolano”?

La promoción de compra de bienes y servicios que deben ser pagados en dólares fue monitorizada y documentada por la Unidad de Investigación de Conatel, que observó con lupa el contenido publicitario de 46 programas distribuidos en las franjas de mayor audiencia, circula un imaginario económico de la dolarización del país, según refiere el informe. El periodo de estudio abarcó desde el lunes 28 de marzo de 2016 al lunes 11 de abril de 2016, lo que dio un total de 28 horas de televisión y 48:20 horas de radio, y sólo reseña lo circundante al Distrito Capital.

Se dio preferencia en horario prime time, así llamadas en el argot publicitario las referidas franjas de mayor audiencia, incluidas las horas pico de programación, a 10 emisoras de radio y tres televisoras privadas, todas de señal abierta. Es decir, que la publicidad dolarizada está en el espectro público de difusión sin restricción alguna. No por nada el estudio refiere que: “La presencia creciente de publicidad en bienes y servicios pagaderos en moneda extranjera en los medios de comunicación privados es una realidad nueva y altamente preocupante debido a su conexión con fenómenos tanto estrictamente económicos, como con tendencias de opinión pública y fenómenos de psicología colectiva”.

Esta preocupación se debe a que el 45% de los programas monitorizados contaron con al menos una cuña de Publicidad de Bienes y Servicios en Divisas (PBSD) en su programación. El modo preferido para pautar PBSD son los programas de carácter informativo y de opinión, con un 95% de preferencia entre los medios estudiados. Entonces, no resulta extraño conseguir entre la mayor cantidad de anunciantes en la siguiente lista de figuras infomercenarias, en radio, a:

  • Nelson Bocaranda y Mariela Celis (“La Cola Feliz”)
  • César Miguel Rondón (“César Miguel Rondón”)
  • Marianella Salazar (“Hoy por Hoy”)

Y en televisión:

  • Vladimir Villegas (“Vladimir a la 1”)
  • Pedro Penzini (“Con Todo y Penzini”)

Todos periodistas o autonombrados analistas de lo que sea, que no sólo embaucan con intoxicación mediática y “mentiras frescas” a toda la población venezolana, sino que también promueven la dolarización sin explicitar que los bienes y servicios ofertados deben ser cancelados en divisas. El 98% de los casos así lo demuestra.

Programas con más Publicidad de Bienes o Servicios en Divisas (PBSD)

El estudio arroja el siguiente dato: de los sectores con  mayor presencia publicitaria, negocios e inmigración (36%), viajes (32%) y venta de inmuebles y otros activos (20%) son los más concurridos por la promoción de estos infomercenarios.

Por sector comercial

La tesis principal del estudio no es sólo el llamamiento público en cuanto a la práctica publicitaria que promueve la dolarización de la economía venezolana, que en su narrativa compone oscuros mitos que empresas y analistas no pondrán en evidencia, sino que también manipula a la audiencia que escucha esos programas con el fin de crear e incrementar la frustración en los sectores que no pueden acceder a la oferta dolarizada.

Sabemos que la audiencia de los programas estudiados suele identificarse con los modelos homologados del “sueño americano” y el “Estado de Bienestar europeo”, ahora convertidos en pesadillas, sobre todo en los estratos de la llamada “clase media”. A ese sector, que mínimo sigue teniendo influencia en la “sociedad civil” de Bocaranda, es al que se le trata de embaucar con la omisión del pagadero en dólares. ¿Publicidad engañosa? ¿Acaso eso no está penado por la Ley? ¿Qué de la normativa vigente para el mercado cambiario, para el tributario y en la referida a la protección de los consumidores? Son varias de las preguntas que se hace Conatel.

Para mayor referencia, el país destino, líder de la oferta de PBSD, es Estados Unidos. Dominio que indica hacia cuál mercado se desea apuntar la inversión en divisas de los venezolanos que las adquieren, y sobre todo desde dónde emerge este imaginario dolarizante.

Por destino de inversión

Preguntas que deja colar el estudio: ante el control cambiario y la caída de los precios del petróleo, que ha producido una disminución de la oferta de divisas en el país, ¿qué sentido tendría promover bienes y servicios cuyo pago es en divisas? En el caso de que exista un público y un mercado capaz de acceder a esos bienes y servicios, ¿serían la radio y la televisión abiertas, en programas dirigidos a todo público, el lugar propicio para anunciar esta oferta? ¿Tiene este tipo de publicidad la intencionalidad de construir, allanar  y reforzar un clima de opinión favorable al proceso de dolarización de la economía venezolana? Todas preguntas que entrañan la persuasión publicitaria como pivote de este discurso made in USA y en la búsqueda de un “consenso emotivo” en la población con respecto al tema económico, ya de por sí frenético.

La Unidad de Investigación de Conatel entiende que la publicidad dolarizada podría ser una cortina comunicacional para la fuga de divisas por parte de los de siempre, la legitimación de capitales que vienen del narcotráfico y sectores afines, el financiamiento mediático y político de la ultra venezolana y la evasión tributaria.

William Castillo, presidente de Conatel, también pregunta en un artículo de opinión: “¿cómo se gestiona esta publicidad dolarizada? ¿Se factura en divisas? ¿Desde Venezuela o desde el extranjero? ¿Se cobra en divisas? ¿Los medios, agencias y anclas reportan estas divisas al BCV? ¿Se presta para la legitimación de capitales y el financiamiento político?”, para rematar: “La investigación de Conatel no busca ni puede responder a estas inquietudes. Pone el foco y visibiliza un tema que debe abordarse conjuntamente con las autoridades económicas en el marco de la Ley”.

Porque el estudio busca abrir un debate a nivel nacional en torno a este tema, y allana el camino para una respuesta por parte del Estado. Porque remata: “¿Pudiera ser que los mensajes masivos sobre bienes en divisas estén incubando fenómenos de inflación de expectativas, frustración colectiva y de alineamiento político? Es un tema abierto, que lo dejamos a la indagación científica”.

Y es que no hay espacio, dentro de las nuevas modalidades de guerras, en que no entre el discurso e incluso la imposición del dólar. La economía venezolana se encuentra en asedio, y busca la fragmentación y destrucción de todo lo que huela a bolívar y chavismo.  El informe de Conatel podría ser el comienzo para empezar a clarificar ciertos mecanismos del enamigo que aún faltan por enfrentar.

MISIÓN VERDAD

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