Ahora,

cuesta abajo en mi rodada

las ilusiones pasadas

ya no las puedo arrancar

Sueño, con el pasado que añoro,

el tiempo viejo que hoy lloro

y que nunca volverá

Henry Ramos Allup

Eso de andar felicitando a la gente es tan pero tan progresista como pedirle la bendición y besarle la mano al Jefe del Estado Vaticano: a Henri Falcón le encanta, lo pone a delirar esperpentos iconográficos.

No, a Delcy no la voy a felicitar, le doy las gracias y le expreso profundo respeto por representarnos y ratificar el orgullo de ser venezolanas chavistas, dignas herederas de la espada de Bolívar. Cuando Chávez depositó su confianza política en Delcy, me pregunté cuáles serían sus méritos y no obtuve respuesta inmediata, me conformé con el clásico “él es así”. En esta vuelta de la pelea frontal contra el Comando Sur, el querido Veguero inmortal me responde extensamente desde su histórica mirada multidimensional, cosmogónica variná, totalizadora y antihegemónica.

Es impresionante ver a la minúscula Delcy desafiando las mañoserías del Cíclope de foami, acorazada en pura entereza ética, sin arquetipos, con bravía presencia femenina desprovista de misandrias amazónicas. Dignos de admiración son la fuerza de su gesto y su palabra sin necesidad de androginias virilizadas, ni gritos, golpes a la mesa, o puños cerrados y en alto: sencilla y llanamente una mujer venezolana, una chavista más. Esa pelea la tenemos ganada para siempre; la del chavismo como una concepción del mundo desde esta parte del mundo.

No tiene sentido legitimarle vigencia a una fábula

La otra pelea también la vamos a ganar con Delcy, vamos a jubilar a la obtusa, reaccionaria y decadente OEA con los aportes de Almagro y Ramos Allup, ambos carecen de la inteligencia, de la percepción y de la formación indispensables para entender que esta pelea no es otro asalto sumatorio de vilezas contra los pueblos soberanos.

Ninguno de ellos dos es capaz de entender que se están jugando con movimientos mecánicos, tahúres, la civilización que los engendró en sus entrañas moribundas; es mucho camisón para ellos atisbar siquiera que sus patrañas les estallan en la cara delante del mundo entero y con ello hacen quedar muy mal a sus amos imperiales. ¿Será que están descontentos con la paga? ¿Será que el olor a azufre los atolondra? ¿Nadie les habrá dicho que este transitar conduce de una Era de cambios, a un cambio de Era?

Esa deprimente exposición de burocracia pusilánime -salvando las excepciones, claro está- es el punto final del réquiem por la OEA: chau, no va más. No tiene sentido legitimarle vigencia a una fábula, somos países mayores de edad, lo dijo Delcy. No podemos seguir jugando alé-limón con nuestros enemigos; EEUU y Canadá siempre tirarán a matar, por la espalda cuando les convenga y de frente cuando les plazca ostentar imperiales poderes y deseos genocidas.

Bella Bolivia, su pueblo ancestral hermano nuestro, bello gesto de gente emancipada, nunca sometida. Bello Evo y su cultura milenaria, su palabra, su fraternal querencia hacia nuestro amado Hugo. Sólo por esas hermosas salvedades históricas valió la pena, Delcy.

Gracias Nicolás por confiar tú también en Delcy, y gracias a todos nosotros por apoyarla.

MISIÓN VERDAD

 

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