Las políticas del nuevo esquema agroproductor establecen al café como rubro esencial para satisfacer el elevado consumo nacional

“Cuando la tarde languidece renacen las sombras, y en su quietud los cafetales vuelven a sentir esa triste canción de amor de la vieja molienda que en el letargo de la noche parece gemir. Una pena de amor, una tristeza, lleva el sambo Manuel en su amargura, pasa incansable la noche moliendo café”.

De la década de los 60 data la composición de esta icónica pieza de los ritmos tradicionales venezolanos, interpretada por el maestro Hugo Blanco e inspirada en esa sabrosa bebida que se obtiene a partir de la mezcla en agua caliente de granos tostados y molidos de una planta llamada café.

Tan popular como esa tonada es el consumo de esta infusión en el día a día del venezolano. Tanto que después de la harina de maíz precocida para preparar las arepas, hallacas navideñas y otros platos de la gastronomía criolla, el café es el segundo alimento en la lista de los veinte alimentos que conforman el patrón de consumo nacional, pues cada venezolano consume al menos 90,1 gramos del polvo de esta semilla diariamente, lo que se traduce en más de 32 kilogramos per cápita al año, de acuerdo con cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Y es que venezolano que se respeta se toma su respectiva taza de café, bien sea al despertar cada mañana, al mediodía después de almorzar, por la tarde a la hora de merendar, o cuando la jornada cotidiana lo demande, pues está comprobado que esta bebida estimulante es el líquido más consumido en el mundo después del agua.

Su cultivo ocupa varias decenas de millones de campesinos en más de 70 países tropicales y su producción representa cerca del 4% del comercio mundial total de productos alimenticios.

El arábiga –la especie de café más consumida del planeta – se planta generalmente en las zonas altas de América Latina y en algunos países africanos como Kenya.

Mientras que el café robusta –de mayor contenido en cafeína pero considerado de calidad inferior – crece sobre todo en África, Indonesia, Ecuador y Brasil y en el sureste asiático.

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¿LATTE O MARRÓN?

“…si por la mañana estamos tan bien, tan café con leche”, decía el escritor argentino Julio Cortázar en su obra Me caigo y me levanto, vinculando el consumo de esta fusión con una sensación de bienestar y alivio.

Si bien es cierto que el acompañante lácteo es uno de los más habituales, esta bebida tiene una amplia gama de variedades y mezclas en cada rincón del mundo.

Que si expreso, moca –con chocolate –, latte simple y con vainilla, macchiato o capuchino, cada tierra extranjera tiene su manera de pedir café pero, si de estilos se trata, tomar y hacer café en Venezuela es un verdadero arte.

Son infinitas las exigencias, modalidades y denominaciones que cada venezolano le da al café. Por ejemplo, está el cerrero: muy concentrado y sin azúcar u otro endulzante; un negro: se sirve fuerte pero endulzado y en pequeñas cantidades; el guayoyo: menos fuerte y más claro; y le sigue el guarapo: un negro cualquiera pero endulzado con trozos de papelón.

“Dame un marrón claro grande y que esté tibio”, expresa un criollo cualquiera que se apuesta en la barra de una cafetería o panadería a pedir lo que será una taza con mayor cantidad de leche que de café a una temperatura fresca, distinto a un “con leche” o a un “tetero”, que es leche apenas con un toque de no más de 10% de café, y mucho menos un “envenenado” que es un negro pero con una pequeña dosis de licor.

A la hora de prepararlo, también sobran las técnicas autóctonas: desde el cola’o en manga y el reposado en olla, hasta el que se cuela endulzado con panela o el batido con leche en polvo directamente.

HUELLAS COLOR CAFÉ

Se conoce que en Venezuela, el primer cafeto fue sembrado por misiones españolas asentadas en la cuenca del río Caroní en 1730. Más tarde, entre 1783 y 1784, germinaron los primeros pasos para el desarrollo de la caficultura en Venezuela, con la primera plantación de café en los jardines de la aldea de Chacao, en la reconocida Hacienda La Floresta, por iniciativa de los presbíteros Palacios y García de Mohedano y del señor Don Bartolomé Blandín, quienes cultivaban y brindaban el café a sus invitados en veladas de música clásica.

Así, las óptimas condiciones de clima y suelo venezolanos para el cultivo de café consolidaron, desde el siglo XVIII, a este rubro como la primera fuente generadora de divisas internas, desplazando al cacao como el principal producto de exportación en la economía venezolana.

A partir de allí, la proliferación del cultivo del café se difundió por todo el país, concentrándose en las zonas montañosas de Lara, Portuguesa, Trujillo, Táchira, Mérida, Monagas, Sucre, Yaracuy y Guárico, entidades en las que se establecieron importantes plantaciones comerciales, que iniciaron una nueva era económica en la Venezuela colonial.

Sin embargo, dos siglos después, la llegada de la explotación petrolera fue reduciendo el área de siembra de este grano y, por ende, originó el detrimento de su nivel de exportación para la generación de ingresos nacionales.

La cosecha del café en Venezuela se recoge mayormente en los meses de octubre y marzo, ya que en ésta época alcanza un 94% de cultivo, sin embargo, el nivel más alto de la cosecha se logra entre los meses de diciembre y enero, pero en el oriente del país la producción se eleva en enero y febrero.

Hacia el piedemonte andino en los llanos occidentales, emergen las altas montañas del estado Portuguesa que albergan al primer productor nacional de café.

Se trata de Biscucuy, un acogedor pueblo, capital del municipio Sucre, cuyas calles emanan el más puro aroma de este fruto milenario de orgullo patrio que inspiró a los locales a crear desde una representación artística hasta un itinerario para turistas nacionales e internacionales.

Trabajo de campo y cultura se fusionan para ofrecer a los visitantes locales e internacionales un paseo por las antiguas haciendas cafetaleras que muestran el proceso del procesamiento del rubro desde la semilla a la taza. Siembra, germinación, cosecha, despulpado, catación y barismo son algunos de las fases que comprenden la Ruta del Café.

Otro patrimonio de este poblado portugueseño es “La Danza del Café”, que combina la tonada y la parranda en un baile que simboliza una alabanza a este fruto venezolano y una devoción religiosa a San Antonio de Padua.

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“POR EL AROMA YO LO SÉ”

Hace más de 120 años, un joven canario llamado Bernardo González Palenzuela arribó a suelo venezolano para fundar lo que fue la primera tostadora de café en Venezuela: Fama de América, empresa que en 1960 reprodujo un comercial que se inmortalizó en la memoria colectiva del venezolano.

“Por el aroma yo lo sé… Fama de América, el mejor café” era la frase que sellaba la cuña televisiva de esta torrefactora que en el año 2009, tras la llegada de Revolución Bolivariana, fue nacionalizada por el Comandante Hugo Chávez con el propósito de garantizar al pueblo venezolano el producto cafetalero sin la intervención del capitalismo y la burguesía a través de los intermediaros.

“Si los burgueses desaparecieran, no se detendría para nada la industria y éste (Fama de América) es un ejemplo, ahora, si los trabajadores se van se pararía todo, los burgueses no trabajan, esos viven del trabajo ajeno, explotando, a los que siembran café, a los que lo recogen, a los que lo almacenan, a los conductores que lo transportan, a los trabajadores de las torrefactoras y a los consumidores”, sentenció en el 2010 el líder socialista al destacar a la fuerza obrera en el proceso de producción cafetalera nacional.

Ese mismo año se sumó Café Madrid –marca de Marcelo y Rivero C.A. y sus Filiales– y se conformó la Corporación Venezolana del Café S.A. (CVC).

Para el 2012, el Ejecutivo rebautizó a la CVC con el nombre de Empresa Nacional del Café S.A., bajo una nueva visión de establecer en ella el Modelo Productivo Socialista, impulsado desde hace 17 años en la Patria de Bolívar.

Así, además de Fama de América, Madrid, Aroma y El Peñón, esta empresa estatal produce la marca Café Venezuela, dividida en dos regiones: los andes y centro-occidente. La planta matriz se encuentra en Trujillo, mientras que la torrefactora principal está situada en Barquisimeto. Además, cuenta con cuatro almacenes de materia prima y cuatro torrefactoras en Portuguesa, Barinas y Lara.

Hoy en día cuenta con una red de tiendas y servicios homónima en donde se expenden los productos de este cultivo en diversas modalidades: en grano, negro molido, y por supuesto, servido en taza.

GRANOS “PARA LLEVAR Y COMER AQUÍ”

Siendo el café una de las bebidas estimulantes predilectas del venezolano, el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro, en el marco de la construcción del nuevo modelo socioproductivo, ha priorizado el desarrollo de la actividad agrícola en el sector cafetalero, en aras de contribuir al fortalecimiento de la Agenda Económica Bolivariana.

Para ello ha diseñado e implementado un conjunto de políticas y estrategias en todo el territorio nacional para garantizar el abastecimiento de los productos de este rubro que se ha visto afectado por los embates de la guerra económica, orquestada por la derecha local e internacional, para quebrantar la estabilidad de los venezolanos en el marco de un esquema golpista.

De acuerdo con los últimas cifras sobre el comercio mundial de café publicadas en febrero pasado por la Organización Internacional del Café (OIC), la producción total nacional de este rubro para 2015 fue de 500.000 sacos, que representan una producción anual de tres millones de kilogramos en total. Para tener una idea más clara, cada saco de café contiene 60 kilogramos de granos tostados.

A fin de satisfacer la demanda total de los más de 30 millones de habitantes al país, que consumen alrededor de 32 kilogramos al año, el Ejecutivo se planteó el reimpulso del Plan Café 2015-2019, que comprende desde la asesoría técnica hasta la entrega de insumos y financiamiento a las 55 mil familias caficultoras registradas, que están distribuidas en aproximadamente 232 mil 973 hectáreas.

Esto representa un rendimiento de 1 millón 784 mil 369 quintales de café por año. Cada quintal representa 100 kilogramos.

Para ello, se contempla la renovación de más de 93 mil hectáreas de las 232 mil que existen actualmente en suelo patrio, así como la rehabilitación y el mantenimiento de unas 69 mil 892 hectáreas, con lo que se estima que el rendimiento cafetalero llegue a 170 mil sacos en la próxima zafra (2016-2017), solo en Portuguesa, primera entidad cafetalera del país.

En mayo pasado, la Gran Misión AgroVenezuela entregó, a través del Banco Agrícola de Venezuela (BAV), más de 30 millones de bolívares en créditos para el mantenimiento de 98,37 hectáreas de café en Lara y Portuguesa.

Recientemente, el ministro para Agricultura Productiva y Tierras, Wilmar Castro Soteldo, detalló que el Estado prevé elevar la producción a 15 quintales por hectárea para alcanzar un total de 3 millones 494 mil 595 quintales.

Este importante estímulo a la producción cafetalera permitirá generar divisas internas y retomar el potencial exportador que esta área cosechaba tres siglos atrás.

Para el cumplimiento de esta meta, se requieren entre 2 a 2,5 kilogramos de semillas, dependiendo de la densidad del terreno, para las 232 mil hectáreas de café, por lo que – en promedio anual – se precisan unos 58 mil 543 kilos de semillas.

En Venezuela, existen variedades de semillas como Colombia 23 y Colombia 27, que apuntan significativos rendimientos, así como la Inia 1 y Araguaney, semillas trabajadas, adaptadas y mejoradas.

Por su parte, las dos torrefactoras de Café Venezuela en Lara se encontraban produciendo –hasta febrero de este año – alrededor de 14.500 kilos del rubro por día.

Una de ellas, la que está ubicada en la Zona Industrial II de la capital larense, produce en la actualidad 11.000 kilos de café diariamente, en presentación de 500 gramos.

Mientras que la otra torrefacora, localizada en Sanare, fabrica todos los días 3.500 kilos de ese rubro, en empaques de 250 gramos.

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Calidad certificada

En cada una de las marcas distribuidas por la Empresa Nacional del Café: Venezuela, Fama de América, Madrid, El Peñón y Aroma, se imprime el sello de calidad con el que el Estado venezolano certifica que los productos cumplen con las especificaciones técnicas establecidas.
NORVEN es el nombre de esta marca que avala la calidad del proceso productivo del café en Venezuela, el cual inicia desde la adquisición de la materia prima a los productores del rubro a nivel nacional, hasta la torrefacción de los granos.

MAIRIM ESPINEL/CIUDAD CCS
FOTO FÉLIX GERARDI

 

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