Debemos hacernos esas preguntas, si entendemos como necesario e indispensable para una revolución que haya una gran fuerza mayoritaria revolucionaria que, aun en las circunstancias más adversas, debe imponerse como hecho político y social, precisamente para que haya revolución.

El nudo de la economía venezolana se llevó muchas cosas y ha podido llevarse, en la identidad política en muchos chavistas, la capacidad de pensar la situación desde la identidad; es decir, muchos chavistas pueden entender la situación económica como una cuestión de administración de gobierno cuando en realidad se trata de un acto de extorsión política a manos de capitalistas que nos exigen el coroto.

Precisamente han sido los sectores socioeconómicamente más vulnerables donde ha residido la base histórica de apoyo al chavismo, donde la coyuntura económica ha pegado más duro. Tal cosa no es casual ni es exclusiva de la mera causalidad económica cíclica del capitalismo vigente, esa que dice que cada vez que hay líos en la economía sufren más los pendejos. Asumamos la posibilidad de que los autores del sabotaje económico han sabido dónde pegar.

Dice una canción, de por aquellos años del crash económico argentino previo a Kirchner, “y cómo cuesta mantener la esperanza, cuando la comida no alcanza”. Claro que cuesta. ¿Cómo no va a costar? Es esa una reflexión de todos los días en los espacios donde el chavismo caló profundo y se hizo identidad. Pero no es imposible mantener la esperanza. La pregunta es: ¿Dónde reside, de dónde vendrá esa fuerza centrífuga para levantar las aspiraciones y para reorganizar y cohesionar las fuerzas chavistas? ¿Es otra cosa que le vamos a delegar a Maduro para que la ejecute tomando decisiones mágicas?

Cuestiones que se vienen en la economía

Disculpen que personalice este comentario, pero en mi condición de chavista me es imposible ser pesimista. Pese a nuestra obligación de analizar la realidad con crudeza, los chavistas tenemos eso en nuestra genética política. No podemos asumirnos en derrotas, toda situación difícil debe ser entendida por nosotros como retos y no como tragedia. Dicho esto hago otra apreciación, pero no desde el optimismo, sino más bien intentando ser objetivo: el nudo de la economía venezolana -que es el principal actor de la política nacional en estos momentos- se encuentra en plena inflexión. Es decir, considero que estamos justo en la mitad del momento económico (de tres meses) más duro de este año y en el preámbulo a un proceso de atenuación de graves asimetrías en los sistemas de abastecimiento, los cuales son acelerantes en la matriz distorsionada de precios.

Hemos analizado varios indicadores objetivos en simultáneo y la consideración es que durante el tercer y cuarto trimestre de este año, habrá reducciones considerables de los impactos en el terreno de los desmanes económicos que se acentuaron este año. Esto no implica una situación económica idéntica a la del 2012, pero sí una situación en la que se recupera cierta estabilidad en los sistemas de abastecimiento. Hay algunas buenas noticias económicas, hay acciones en el terreno e indicadores favorables. Aunque ya las hemos descrito en otra publicación, las ofrecemos por acá de manera enumerada y superficial:

1. Se inicia el ciclo de invierno de siembra nacional: En época de lluvia, se abre paso a las grandes zafras estratégicas nacionales.

El chavismo caló profundo y se hizo identidad

2. Los CLAP se consolidan: Cada semana más toneladas salen de los torrentes mercantilistas y bachaqueros y van a las redes solidarias. Los CLAP son vitales en la lucha contra desmanes en las cadenas de distribución, pero contribuyen enormemente a la recuperación del ingreso real de las familias, pues aunque en esto son importantes los aumentos salariales, se recupera la capacidad adquisitiva que las familias puedan acceder de manera segura y frecuente a productos a precio regulado y/o subsidiado.

3. El Gobierno asume una nueva y valiente estrategia de distribución: Se dispondrá para las modalidades públicas y CLAP’s el 70% de los productos regulados salidos de plantas. Estos fortalecerán una nueva matriz de distribución que va acompasada al aumento de la producción.

4. El petróleo aumenta: Aunque el petróleo sigue muy bajo en comparación con niveles de años anteriores, se aleja de precios catastróficos. Se atenúa la caída brutal del ingreso en divisas de inicios de año y que tiene sus coletazos justo ahora.

5. El fluido eléctrico por hidrogeneración mejora: Las lluvias han contribuido a superar la etapa más dura de la coyuntura en los sistemas de generación eléctrica, el Guri aumenta su cuota. Se atenúan los racionamientos y se prevé la suspensión de medidas de ahorro una vez que se estabilice el nivel de los embalses, favoreciendo el desarrollo habitual de la vida económica.

6. Explota la burbuja del dólar paralelo: Por razones diversas, ese indicador se congela desde hace meses y baja levemente.

7. Asignación de divisas por acupuntura: Se eficientan las modalidades de administración de divisas, preservándolas y focalizándolas a la importación real y necesaria.

8. Ajustes en precios: Rubros que por desfase en precios y estructuras de costos han decaído en su rotación. Los ajustes favorecen una significativa fluidez de estos, al menos hasta las puertas de plantas.

9. Venezuela se encamina a certificación y monetizacion de reservas auríferas: Esto permitirá mejorar la situación financiera del país en divisas dada la caída del precio petrolero. Monetizando reservas en oro, coltán y diamantes (entre otros) se amplía la base de reservas, el respaldo financiero nacional y se instrumentan modalidades de financiamiento expedito.

10. Revisión de escalas salariales cada tres meses: El ejecutivo, en un esfuerzo enorme para administrar recursos en la situación actual, anuncia una revisión trimestral de las escalas de sueldos y salarios, pues estos han sido muy golpeados por inflación y por especulación.

11. Recaudación fiscal: Más del 95% del presupuesto nacional este año podría consolidarse por vía de impuestos. Sin dudas, hay una nueva situación tributaria y el Estado blinda sus capacidades de mantener los programas sociales.

12. Rubros que estaban escasos, pero ya no: Aunque sujetos a una gran especulación, productos proteicos animales (carne, pollo, queso, cerdo) que estaban escasos, ahora tienen aumento en inventarios y podrían estar técnicamente fuera de los parámetros de escasez. Tiene que ver una muy probable caída del consumo y por cuestiones elementales de caída en la demanda, esta tendrá un impacto que empujará estos rubros un poco a la baja de precios. Aunque caros, estos productos son nacionales y técnicamente están en plena disponibilidad.

Hay probabilidades de que aunque no exista una corrección total de las asimetrías de abastecimiento, a finales de año, por ajustes favorables a la producción y por correcciones medulares a los sistemas de distribución, la situación sea considerablemente mejor (a como lo ha sido en lo que va de este año) en ese tema. También hay probabilidades de que el principal problema para el tercer trimestre del año ya no sea el abastecimiento, sino los precios y contracciones consecuentes de los niveles de demanda habituales.

Dicho de otra manera: aunque hay indicadores favorables, la tormenta persistirá en lo que queda del año, pues está sujeta además a otras variables que no son exclusivamente económicas y que más bien tienen el componente político. Y esas variables no van a persistir. No es ni será nada fácil contener monstruos de ese tamaño.

Cada quien a asumir su tarea

Muchas de las próximas más favorables situaciones que presenciaremos pronto, obedecen a medidas, acciones, ajustes y tareas en las que el Estado se ha centrado intentando reestablecer espacios de estabilidad económica y a la vez atenuando asimetrías. Es lo que se viene. Es decir, no hay soluciones mágicas, lo que habrá son soluciones generadas desde el pragmatismo y el reconocimiento de las dimensiones reales del nudo económico. El Gobierno hace y seguirá haciendo lo que está haciendo, y mucho más, pues eso es lo debe hacer.

Hablémonos entre hermanos paridos por el mismo pueblo

Pero en política dos más dos no son cuatro. La recuperación económica no necesariamente implica una recuperación política proporcional. ¿Que los CLAP harán grandes aportes para la repolitización? Sí. ¿Que un mejoramiento en los inventarios hará un gran aporte a la sensación de bienestar y tranquilidad económica elemental del pueblo? Sí. ¿Que los aumentos salariales y las formas solidarias de distribución harán aportes para la recuperación de la golpeada capacidad adquisitiva de los más pobres y asalariados? Sin duda. Pero eso no implica la reconstrucción inmediata de la fuerza mayoritaria chavista, que es necesaria, no sólo para las benditas elecciones, o el referéndum si es que va este año, la fuerza mayoritaria chavista es necesaria para hacer una revolución de gran calado y con proyección a futuro, para cambiar la sociedad, carajo.

He ahí que las fuerzas revolucionarias no podemos delegar exclusivamente en el Gobierno solucionar un problema de índole político-social. Deberíamos saberlo, en política es muy importante lo que sucede, pero es más importante la percepción generalizada de lo que sucede. Lo cual demanda una acción programática realizada desde el terreno, para contener y revertir las posiciones adversas que debilitan al chavismo. Si el nudo económico se ha llevado mucho de nuestros bolsillos, no dejemos que se lleve nuestra identidad política.

Una propuesta

Consideremos la posibilidad de someter a consideración del Congreso de la Patria, para fortalecerlo, para darle vitalidad política más allá de los espacios y encuentros de interlocución que se están dando a cabo en el marco del mismo, la posibilidad de acudir al encuentro entre chavistas y encontrar en el chavismo las claves de nuestra propia recomposición. Una de ellas es: la política del cara a cara.

Consideremos la necesidad de asumirnos colectivamente como actores para hacer la política que Chávez siempre hizo para y con nosotros. Es decir, seamos actores reales en el terreno y démosle vida a un gran voluntariado nacional del 1×3 para restituir la política entre, desde y para la gente. Para buscar al descontento, al desanimado, al decepcionado, para hablarnos en nuestros propios códigos, en nuestro propio lenguaje. Superemos la lógica electorera, eventista, espasmódica, de armar 1×10, siempre delegada al PSUV, para ir a votar. No. Hagamos un 1×3 que aglutine a todas las fuerzas políticas (partidistas y no) sociales revolucionarias, para que afinada y rigurosamente asumamos el verdadero y necesario trabajo político, sin prebendas, sin promesas, sin escamoteo.

Para decirle a la gente que ceder al chantaje económico es premiar con el poder a los ladrones y saboteadores. Para decirle a la gente que nos quieren malandrear nuestro derecho a la historia. Acudamos a nuestro sentido de identidad de clase para hablarnos los iguales y decirnos las vainas, pero siempre entre chavistas y como chavistas (aunque haya más de uno que no quiera saber ya de nosotros). Hablémonos entre hermanos paridos por el mismo pueblo. Acompañemos radical e irrestrictamente al presidente Maduro, entendiendo que la revolución es una forma de ser y no una forma de comprar, porque la revolución es legado nuestro, del pueblo partero de Chávez y de la historia.

¿Hasta cuándo la inercia? ¿Hasta cuándo esperar que el Gobierno nos haga la revolución, si esa es tarea nuestra?

MISIÓN VERDAD

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