No es una regla general pero a veces se aplica con una contundencia implacable. La chilladera y las pataletas de siempre contra cualquier acción en desarrollo del gobierno, mostrándola –incluso anticipadamente con frases retóricas como las de Capriles– como un absoluto fracaso, viene a destacar justamente lo contrario para un observador acucioso: que bajo cualquier óptica sensata que no sea la de sus escuálidos intereses, la reciente gira del presidente Nicolás Maduro se trató de un éxito rotundo.

Tal fue el impacto de la gira presidencial que la insistencia de la mediática en atacar en “tiempo real” cada vez que el Presidente tocaba un destino distinto se acentuaba, no sólo en la frustración de sus objetivos (el golpe económico, la emboscada, como pico del golpe continuado), para terminar convirtiéndose en una verdadera estocada que los descolocó en sus planes golpistas.

La forma en la que el presidente Maduro armó su periplo, con la gran acogida brindada y la agenda de reuniones, se los madrugó a todos, especialmente a aquellos que vociferaban y apostaban su fracaso.

Eso evidenció nuevamente la carencia de argumento, y puso de manifiesto ese tono burlón y a veces destemplado, alucinante, configurando una suerte de autorretrato majunche de principios de 2015. Hoy más que nunca ha quedado demostrado que sus malcriadas ganas de derrocamiento engendran impaciencias que los dejan fuera de control y terminan haciendo llamados irruptivos a la violencia.

Si algo vuelve a quedar en evidencia es el desprecio que tienen por la patria. El amor y sentimiento patrio es uno de los valores más sublimes y sagrados y uno de los pilares de nuestra identidad nacional. Pareciera que algunos han decidido ser huérfanos de patria por elección propia y han construido su propio concepto de “libertad”.

Por eso, desde esta tribuna, no dudamos una vez más en llamarlos apátridas, y ese calificativo lo tienen supremamente bien ganado. No se puede denigrar de la tierra que te vio nacer.

De la visita del presidente Maduro y su comitiva por China, Irán, Catar, Arabia Saudita, Argelia, Rusia y Portugal, se destacan dos acciones que son motivo de aflicción para los antipatria.

En primer lugar, debemos decir que ha sido un paso firme, lógico y seguro en la construcción de una nueva arquitectura de las relaciones internacionales de Venezuela, y en segundo, se pone en evidencia nuestra capacidad de negociación, amplia, estratégica y con sentido pragmático en la defensa de nuestros intereses. De allí el propósito de la visita a países como Arabia Saudita y Catar.

La crisis del capitalismo y la manipulación del mercado petrolero mundial por parte de EEUU, con el derrumbe inducido de los precios del petróleo a través de la utilización de métodos insostenibles en la explotación de hidrocarburos, realizado aún a expensas de la destrucción de sus ecosistemas, tiene un efecto económico directo contra países como Rusia y Venezuela, pero estamos seguros de que en el corto y mediano plazo, terminará golpeando a la humanidad entera.

De allí que el desarrollo de esta política internacional por parte de nuestro país, además de oportuna, toma una mayor significación; que por más esfuerzo que han hecho por minimizarla y hasta banalizarla, no puede ser descalificada y mucho menos dejar de ser reconocida.

Una de las razones por las que estos chillidos no han parado en su estridencia y alharaca, es que según el cálculo que la oposición tenía, no era posible que el Jefe de Estado pudiera salir del país en estos primeros días del año, ya que la emboscada que apuntaba al golpe económico no lo permitiría o lo obligaría a suspender la misma.

Pero no sólo se realizó, sino que en su extraordinario y largo periplo por Asia, Rusia y el mundo árabe ha permitido alcanzar acuerdos que demuestran una vez más, y no se trata de una simple consigna, que Venezuela no está sola. Que tiene pueblos y gobiernos amigos que forman parte de ese mundo pluripolar y multicéntrico, por el que siempre luchó nuestro Comandante Chávez dentro de la política internacional venezolana.

¿Cómo disminuir, por ejemplo, la importancia de la reunión China-Celac, el encuentro entre Nicolás Maduro y Xi Jinping, los nuevos acuerdos y los múltiples equipos de trabajo que se han activado y que tienen una agenda a ser desarrollada en los próximos días? Lo mismo se puede decir del resto de las reuniones y encuentros realizados.

Las imágenes de los encuentros del presidente Nicolás y sus homólogos invocan aquellas del Comandante Chávez cuando tuvo la osadía de atravesar la frontera iraquí, irrumpiendo en la zona de exclusión aérea que se le había impuesto a la nación para reunirse con Sadam Husein, en procura del rescate de la OPEP y también en defensa de un precio justo para el petróleo.

En un primer nivel, la estrategia de intoxicación mediática con tecnócratas y opinadores de oficio busca desestimar tanto la gira como el liderazgo de Venezuela a nivel internacional. Pero más arriba, los operadores del golpe económico y mediático sí están al tanto de la importancia de los resultados, porque cada uno de estos pasos atentan contra los intereses por los que ellos operan. De ahí que su miseria se proyecte como catedral.

Si alguien necesita encontrar en el terreno de lo real y lo concreto de eso tan en boga que llaman “polarización”, la hallarán en estas reacciones que despejan la verdadera esencia del actual antagonismo: por un lado, quienes comprendemos el tiempo histórico en el que nos encontramos y certificamos las consecuencias inmediatas sobre el terreno –la desactivación del golpe económico en lo inmediato– , y por el otro, quienes son capaces de apostar absolutamente todo contra su propio país, ansiosos por abrir las compuertas al imperio y a la agenda del 1%, y con ello poner fin nuestra nación (y a los Estados-nación en general).

Entre una y otra posición, se encontrarán quienes no se suman al proyecto y no se identifican con el chavismo, pero que son capaces de entender desde una visión nacionalista la necesidad, por encima de cualquier otra diferencia, de mantener la integridad de nuestra patria.

Bien lo dijo el Libertador: “Yo voy a hacer todo el bien que pueda a Venezuela sin atender a más nada… Primero el suelo nativo que nada; él ha formado con sus elementos nuestro ser; nuestra vida no es otra cosa que la esencia de nuestro pobre país; allí se encuentran los testigos de nuestro nacimiento, los creadores de nuestra existencia y los que nos han dado alma por la educación; los sepulcros de nuestros padres yacen allí y nos reclaman seguridad y reposo; todo nos recuerda un deber, todo nos excita sentimientos tiernos y memorias deliciosas; allí fue el teatro de nuestra inocencia, de nuestros primeros amores, de nuestras primeras sensaciones y de cuanto nos ha formado…”.

¿De qué lado se coloca usted?

MISIÓN VERDAD

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