Dólar Today: la última fiebre de una histórica infección

Mucho se ha escrito y analizado en torno a Dólar Today desde distintos ángulos y puntos de vista. Sin embargo, la mayoría de los comentarios que se realizan al respecto tienen como generalidad la condena moral y ética de un deber ser inexistente.

En Venezuela siempre la inflación ha estado ligada al comportamiento del dólar y a su dominio financiero sobre los precios del petróleo en relación a los ingresos nacionales. La fuga de capitales de grandes empresas transnacionales, que a su vez fueron las artífices de la megadevaluación del año 83, así como de los períodos de altos precios de los años 90, que coincidieron -otra vez- con una caída de los precios del petróleo, expresan estos recurrentes ciclos de violencia económica en el mercado interno.

Es decir, ante una caída sustancial de los ingresos petroleros y una imposibilidad concreta de realizarle una cobertura al histórico déficit de producción en Venezuela, el dólar se convierte en el refugio donde las grandes empresas custodian su tasa de ganancia, lo cual trae como consecuencia el aumento de los precios de productos básicos de alta demanda para proteger su dinámica de precario abastecimiento, producto de la excesiva dependencia a las importaciones que cíclicamente se vuelven imposibles de seguir financiando.

Y esta sentencia que impone la historia económica venezolana de tipo rentista sobre el territorio y la población fue brillantemente traducida por Domingo Alberto Rangel, quien en su libro Capital y Desarrollo -Tomo II, El Rey petróleo– expresó, palabras más palabras menos, que la estructura capitalista creada por el petróleo genera una centrífuga generalizada donde la plusvalía es reivertida inercialmente en el comercio: la principal esfera de acumulación en Venezuela.

Según datos del INE, 70% de las empresas en Venezuela son comerciales. 250 mil aproximadamente hace gravitar la economía única y exclusivamente a su favor. Esa esfera de acumulación generó su propio cerco de protección a través de Dólar Today, y chocó por la medida de las circunstancias con un plan global de acumulación vía desposesión y reducción abismal del precio de la mano de obra (el salario), donde la deformada clase capitalista venezolana no le quedó otra opción que incluirse.

Estas circunstancias políticas, históricas y económicas determinaron el fortísimo proceso especulativo en toda la economía durante este primer semestre. Se jugaron todas las cartas y ahora atestiguamos el reflujo de no haber cristalizado el plan de sacar al chavismo del poder. Este reportaje del medio escuálido El Estímulo refleja cómo los precios de la carne y el pollo (dinámica que se extiende a otros rubros alimentarios semiprocesados) han caído de precio entre 35% y 25%.

La manipulación de esa variable siempre latente en las zonas oscuras de la economía venezolana determinó el comportamiento de la economía en general, el tejido de sus sistemas de precios, el valor de cambio de todas las mercancías en circulación y el balance de las fuerzas económicas: el comercio y los sectores más concentrados del capital local y foráneo exprimieron y asfixiaron la producción primaria y semi-industrial al redefinir por la vía de la especulación cambiaria nuevas brechas de acumulación.

Hoy parece que se están cocinando en su propia salsa. El dólar paralelo se mantiene estable y aunque sigue fungiendo como báscula de buena parte de la economía, su burbuja encontró techo. Se quebraron a ellos mismos cuando la voracidad por acumular ganancias se chocó de frente con la incapacidad de la demanda (el salario) para hacer rotar sus inventarios con la velocidad esperada.

Para volver a cierta normalidad en su proceso de circulación necesitan mediar y negociar con su propia centrífuga especuladora.

En la actualidad existe un proceso de pleno abastecimiento en la gran mayoría de rubros que componen la cesta básica y un proceso de estancamiento en la aberración alcista de los precios. Algunos alimentos, como carne, pollo o quesos, han bajado de precio. Casualmente cuando la burbuja explota, el recurso del acaparamiento se recrudece: la ruta del bachaqueo es la bujía de la especulación, el último aliento de Dólar Today y del saboteo económico a escala general.

Empresas, nombres y apellidos, rubros críticos

Ahora bien. La especulación generalizada que constituyó este primer semestre del año tuvo como cobertura o punto de apoyo el desabastecimiento crítico de cinco rubros específicos y sensibles -pastas alimenticias, arroz, aceite, azúcar y harina de maíz-: los más industrializados y concentrados, dependientes de las importaciones y que definen la percepción general sobre la economía venezolana a lo interno y hacia afuera.

Estos bienes tienen la peculiaridad que articulan a pocos e identificables actores empresariales de carácter oligopólico, distintos a otros sectores de la economía mucho más primarios -hortalizas, carnes, tubérculos, textiles, etc.- que aglomeran sectores amplios en términos de actores productivos e intermediarios.

El centro de la guerra económica, en la actualidad y durante los primeros seis meses de este año, estuvo dado por estos rubros específicos y su inserción dentro de la dinámica acaparadora, bachaquera y de permanente desvío hacia redes mafiosas de distribución.

Pero, ¿qué empresas concentran la producción, distribución y comercialización de estos rubros definitorios para la estabilidad económica del país y con un importante impacto dentro de la percepción de la población sobre el conflicto económico? ¿Qué nombres aparecen en sus más altos niveles directivos? ¿Con quiénes están relacionados y cuál es el peso real que ostentan a nivel productivo?

Los capitanes de la guerra económica son empresas nacionales y transnacionales que concentran la mayoría del mercado de estos productos, así como su logística, distribución y comercialización. No es un dato menor que las capas directivas de estos monstruos empresariales se reciclen como gerentes y jefes de filiales de Fedecámaras, Cavidea, Conindustria y la representación de la Cámara de Comercio de Estados Unidos: Venancham.

Detrás de cada una de estas marcas se encuentra lo más granado de la élite empresarial nacional y extranjera, aquella encargada de manipular la oferta y la distribución de productos sensibles para el consumo de la población venezolana. Encargada decimos porque responden a un dictamen global que en Venezuela encuentra su gran oportunidad de desarrollo: acumular la mayor cantidad de ganancias con el menor costo posible.

Entre esa voracidad capitalista y el deseo de destituir al chavismo del poder es que durante estos primeros seis meses del año dichos productos y grandes empresas fueron y son protagonistas del saboteo contra el país. Pero esos seis meses ya pasaron y la realidad los empieza a cocinar en su propia salsa. El tiempo económico es una cosa y el político otro muy distinto. Y es el segundo donde jugamos mejor, donde todavía no consiguen sus anhelados objetivos.

MISIÓN VERDAD

Anuncios