El economista Alfredo Serrano recomendó no conformarse con la fidelidad a Chávez y hacer propuestas con base en la realidad

El economista español Alfredo Serrano Mancilla planteó la necesidad de que Venezuela, en virtud de estar inmersa en un proceso de cambio en sus principales estructuras, producto de la Revolución Bolivariana, debe concretar como uno de sus principales retos un proceso de cambio en el modelo y las políticas económicas a aplicar.

El académico, quien además es director ejecutivo del Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítico (Celag), manifestó esta alternativa durante su intervención en el foro Economía Venezolana, Presente y Perspectiva, evento organizado por el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces), celebrado en su sede principal de la avenida Nueva Granada, Caracas.

Serrano exhortó a quienes integran el Gobierno Bolivariano y a la militancia de las organizaciones que conforman las fuerzas revolucionarias (Gran Polo Patriótico) a no conformarse con la proclama de ser chavistas y cumplir con la preservación del legado de su líder, Hugo Chávez, sino a impulsar y hacer propuestas para consolidar un cambio en el modelo económico del país.

“Estamos muy felices diciendo que somos muy chavistas; incluso con paradigmas económicos que valían para el año 2000, para 99, para 2013 o para 2008, pero tenemos una situación económica tanto externa como interna completamente diferente”, advirtió.

El analista hispano agregó que cualquier proceso político que implique una revolución requiere de los cambios necesarios para que esa revolución cumpla los objetivos para los que fue concebida y Venezuela no puede ser la excepción.

“Bienvenida Revolución que cambie las condiciones estructurales de la economía interna, porque para eso es una revolución, y en el marco de la revolución las estructuras económicas se transforman, o qué queremos: que no se transformen”, reflexionó.

Expresó además que una revolución no es algo tan sencillo como para ser diseñado en un software “o en un programita de informática”, sino un proceso más complejo que requiere incluso analizar las contradicciones conceptuales.

“Tenemos contradicciones creativas en la Revolución y debemos identificar cuáles son; tenemos debilidades y tenemos fortalezas, tenemos un pueblo que piensa de distintas maneras y muy diferente del de hace 20 años. Bienvenida Revolución que nos hace pensar distinto”, manifestó.

Citó como referencia al respecto el cuento de David y Goliat y emplazó a “no quedarnos paralizados por el complejo de David.

No vamos a seguir siendo un David frente a un Goliat. Hemos ido creciendo, somos otros, el chavismo es otro, y aunque hay un Goliat hegemónico afuera que no podemos perder de vista, pero tampoco podemos seguir considerando que somos el mismo David de los años 98 y 99”.

Sostuvo igualmente que “es necesario replantear la reiterada tesis de quienes conciben al chavismo solo haciendo referencias del pasado, con lenguaje del pasado y con un contexto del pasado”, todo ello con el objetivo de facilitar el análisis y la comprensión de las tesis económicas planteadas por el modelo socialista revolucionario.

Recalcó igualmente que no es recomendable asumir posturas dogmáticas en cuanto a que la vigencia del chavismo esté determinada por condiciones favorables o desfavorables en el plano económico.

En el caso de la realidad venezolana, signada en este momento por las dificultades provocadas en gran parte por la guerra económica aplicada por los sectores del gran capital para debilitar al gobierno del presidente Nicolás Maduro, Serrano aconsejó no pasar por alto el factor de la baja en los precios del petróleo como un elemento determinante, sin que ello signifique asumir posiciones extremas.

“¿A quién se le ocurre pensar que solo se trata de los precios del petróleo? Pero al mismo tiempo no podemos ignorar que la situación de Venezuela depende de los precios del petróleo. No es una cuestión de hacer análisis maniqueos o estúpidos, sino considerar que el precio del petróleo es una variable a la que hay que añadir otras variables”, enfatizó sobre el particular.

Citó como ejemplo el momento en que el precio del petróleo estaba por encima de los 100 dólares por barril y sin embargo la evaluación riesgo-país correspondiente a Venezuela para ese mismo momento estaba calificada por encima de mil, mientras que en Colombia, un país con menor dependencia del recurso petrolero, tenía un riesgo-país menor a 300.

EVALUACIÓN Y PROPUESTAS

Alfredo Serrano coincidió con la tesis del presidente Nicolás Maduro sobre las fallas en los mecanismos de distribución como un elemento distorsionador de la economía venezolana.

Manifestó su preocupación por que, más allá de la dependencia de la renta petrolera a la que se apela con frecuencia para explicar el estancamiento de la economía, es necesario abordar el tema del rentismo importador.

“Es una economía dependiente de las importaciones. Una burguesía importadora que compra afuera y vende adentro. Es una economía con baja tasa de productividad. A los empresarios les gusta hablar de precios, pero eclipsan la productividad”, aseveró.

Refirió el caso específico de los terratenientes y sus empresas y precisó que las mismas deben ser revisadas si el rendimiento por hectárea de tierra propiedad de su consorcio es muy bajo y “debería repensarse cuáles son sus sistemas productivos” y ajustarlos a la estructura de precios de sus productos colocados en el mercado.

Resaltó que esta alternativa se hace necesaria porque en la actualidad Venezuela es un Estado en pleno crecimiento y desarrollo tanto en lo económico como en lo político.

“Tenemos un Poder Comunal que es un poder político y que tiene posibilidades increíbles en materia económica pero no solo eso; hay una Agenda Económica Bolivariana que pone encima de la mesa cuál es el camino a seguir: el camino obviamente no es neoliberal, pero hay que tener claro adónde queremos ir.

En ese sentido, abogó por que en Venezuela se logre un equilibrio entre los índices macroeconómicos y los microeconómicos, es decir, por ejemplo, que no ocurra como en muchos gobiernos que presentan cifras macroeconómicas relevantes, pero el pueblo está pasando hambre y otras dificultades, lo que algunos estudiosos han denominado “crecimiento empobrecedor de las mayorías”, tal es el caso de naciones como Perú, Chile, México y Colombia, sin incluir el estado de malestar que hay en varos países de Europa”.

Finalmente exhortó a que se desarrolle un proceso de discusión serio sobre las reformas económicas en Venezuela, considerando los fundamentos de la macroeconomía, pero nunca dejando a un lado el carácter humano que debe tener un proyecto económico enmarcado en el modelo socialista y particularmente el que se ha venido desarrollando y consolidando a partir de 1999.

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Acuerdos riesgosos

Alfredo Serrano Mancilla dedicó tiempo a la disertación sobre una alternativa de riesgo a la que podría recurrir el gobierno del presidente Nicolás Máduro, enmarcada en el concepto denominado por los estudiosos como   neosocialdemocracia, socioliberalismo o pacto interclases. Explicó que esta modalidad consiste en que dos bandos ideológicamente contrapuestos puedan colaborar entre sí, que podría darse incluso entre países con intereses distintos. “De hacer un pacto con el enemigo, de estrecharle la mano a quien tú sabes que tiene unos intereses completamente diferentes a los tuyos en un momento de dificultades, y de eso la historia está llena de ejemplos”, acotó. Señaló al respecto que en el contexto de la realidad venezolana esta opción representa una especie de “amistad peligrosa”, pero de la cual no está exento el gobierno que representa a la Revolución Bolivariana. Recalcó que el valor de esta alternativa es de tal magnitud que, a manera de ejemplo extremo, planteó una imaginaria asociación del empresario Lorenzo Mendoza con el Gobierno. “El compromiso del señor Lorenzo Mendoza, me imagino, no puede ser otro que el compromiso con sus ganancias”, dijo.

REINALDO J. LINARES ACOSTA / CIUDAD CCS

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