Resultados del primer disparo récord, que aún perdura

En plena inauguración de los juegos del hambre, el comentarista de la tv, como todo esclavo cultural, se babeaba por la madre patria. En ese mismo instante los dueños de la madre patria salivaban, realizando planes para recuperar la colonia perdida. Mientras tanto los pobres no jugamos: pagamos por ver jugar.

A-salto de plusvalía, primer intento

Cuando la burguesía se instituyó como clase, ni Chávez ni Maduro existían, pero este territorio llamado Venezuela con toda la esplendorosa vida sería, en la orquestación del humanismo y su aparato de producción el capitalismo, una simple y vulgar mina, engrillada a la historia de esta clase poderosa.

Desde hace quinientos años la burguesía nunca ha fallado con sus arcos de disparar flechas, balas o misiles para mantener produciendo sus minas en todo el planeta.

Para ellos todas las medallas, oro, plata, bronce, petróleo y todo lo que jallen

No hay historiadores, académicos, intelectuales, profesionales, aún en defensa de la patria, de izquierdas y de derechas, que no le piquen tortas y quesillos a los agentes o espías de las transnacionales, monopolios, corporaciones o taguaritas europeas y gringas. Desde Colón, pasando por los Welseres, Humboldt, Bonpland, Pittier, Codazzi y la trulla de truhanes que en nombre de las inversiones quieren seguir saqueando la mina a su antojo.

Estos perros del mar, llamados románticamente aventureros, exploradores, naturalistas, científicos, hicieron para las corporaciones rigurosos inventarios y registros de todas las potenciales riquezas que existían y existen en estas minas, porque no hubo río, montaña, humedal, fruta, árbol, mineral, metal, animal, arena, arcilla, charco, piedra, cataplasma, resina, que no haya sido inscrito en el arca del diluvio humanista.

Se rompieron todos los récords de tragedias en los juegos del hambre

Desde entonces las corporaciones han evaporado miles de ríos, desbaratado montañas, bosques y sabanas, contaminado lagos, mares, humedales, desaparecido, arrinconado y envilecido culturas que, después de arrancarnos de cuajo de la vida, les servimos en la soledad misereada para montarnos en camiones volteos o carga vacas y llevarnos a las ciudades para gritar, aplaudir y votar por el candidato adeco o copeyano de turno, quienes pagaban con mendrugos, botellas de aguardiente, latas de zinc, sacos de cemento, pagos de récipes, al estilo piñatas aliñadas con brillantes palabras de esperanzas y milagros cada cinco años.

Lo demás era plan de machete y pal cuartel, llámese escuela, fábrica, iglesia o cualquier redil donde nos arrumaban, de acuerdo a los intereses de los dueños de la mina.

Todos sabíamos de quién era la mina, cómo se administraba, quién la administraba

Una lejana mina rompe todas las marcas

A partir de 1989, cuando ya se creía ganada la medalla de la mentira y la ilusión humanista, de todos felices y ya no necesitamos más nada, estalla el verguero en la tranquila mina, sometida a punta de beisbol y sábado sensacional, donde todos éramos ¡familiaaa…! y dueños de las misses bellezas, las loterías y los caballos del 5y6, donde nos dábamos el lujo de no pensar, porque para eso estaba el Fondo Monetario Internacional, los Joe Napolitanos, loseurocomunistasmarxistasleninistastroskistasmaoístasstalinistasanarquistaspopulares,                                   la escuela de Fráncfort, los chicagos boys, los alvin tofler, los estifin hopkins, los pablo cohelos, los tanques de cerebros o cualquier otro charlatán, vendedor de milagros o mercachifle de la palabra y la imagen extranjera, a los cuales se les podía pagar en incómodas y eternas cuotas la deuda impagable, porque para eso teníamos petróleo, que a la hora de la ignorancia nos convencían que podíamos venderlo como bitumen y también teníamos el dorado con el que los indios habían engañado a las corporaciones y por eso, ellas, nunca pudieron llevarse nada de aquí.

Tan es así que los pendejos compran el oro en Curazao, porque no saben que nosotros lo tenemos, lo mismo que el uranio, el coltán, y todos los minerales estratégicos, de los que nunca supieron las nuevas tribus, porque sólo vinieron a evangelizar a los indígenas, pero que nunca se percataron desde 1945 que en esas tierras había ese coñazo de oro y minerales y metales y vainas de todo tipo que cuestan un realero. Porque los aeropuertos que tenían era para llegar más rápido a la selva y evangelizar y salvar con prontitud a los indios herejes, porque todos los aparatos y laboratorios que tenían eran sólo para conversar con dios.

Que los garimpeiros del mundo son inocentes, que nunca han dañado una sola quebrada, que detrás de ellos no hay una sola corporación, que la minería ilegal es mejor a que el gobierno perciba una parte de ese robo, que es mejor dejar eso quieto y dedicarnos a cuidarlo para que nadie se lo robe o contamine la naturaleza. Porque toda esa selva ha permanecido virgen y sólo a Chávez y Maduro se les ocurrió regalársela a los rusos y a los chinos y a los canadienses.

Que las arrecheras infinitas que cogieron los gringos con nosotros es porque se nos ocurrió entregarle el Estado a un zambo, cuando en este país había Irene Sáez de a tres por locha que podían sacar la cara y las nalgas por todos nosotros, en cualquier parte del mundo, sin que nadie las viera mal. Que las confabulaciones de todas las corporaciones del mundo en contra de nosotros es porque Maduro es autobusero y antiecológico, que caprichosamente cerró las fronteras y porque no acepta el referendo es un dictador que domina todos los poderes y no permite la democracia y no deja que la oposición ejerza sus derechos de quitar y poner presidentes obedientes que repartan el presupuesto de la mina entre las buenas familias de la sociedad civil, cuando a ellas les venga en ganas.

Perdóname tu ignorancia en estos juegos del hambre y la riqueza

En todo el vecindario se sabía de quién era la mina, cómo se administraba, quién la administraba, y quiénes éramos y seguimos siendo los esclavos.

Desde el tiempo de María Castaña a la mina le cambiaban sus periodos de bonanzas y pobrezas, de acuerdo con lo que en ella se encontrara, sea esclavos, caña, añil, cuero, animales, oro, plata, níquel, café, cacao, petróleo o cualquier otra vaina que los dueños explotaran, disparando las flechas del hambre mientras acumulaban riquezas.

En medio de esa destrucción de gente y territorio, quinientos años después producto de una revolución se emiten leyes habilitantes que dicen que las potenciales riquezas de la mina llamada Venezuela, sean cuales sean, ya no pueden regalarse a los otros, que por condiciones propias de la política nos toca compartir 51%-49% porque los esclavos de otras minas parecidas a nosotros no están en las mismas condiciones de emitir leyes habilitantes que les devuelvan la potestad de negociar de tú a tú con los ladrones, y que unidos podamos como fuerza obligar a otras relaciones ejercer la pertenencia, y eso hace que no podamos recuperar en su totalidad lo que los hampones nos han quitado.

No exigir cuando no se está en capacidad de responder ante el verdadero reto que nos presenta la historia

Los dueños se dopan descaradamente

Eso ha generado un odio, una arrechera infinita en los dueños de la mina, que por eso aumentan los precios de la comida, la esconden, la botan, la dejan pudrir y lo que sea con tal de doblegarnos, porque nunca permitirán dejar sin castigo ese atrevimiento de nosotros los pobres en las minas, si no pregúntenselo a Haití, donde los dueños rompieron todas las marcas de ensañamiento y masacre con flechas, garrochas, escopetas y sobre todo hambre, hambre de la física, de la pura. Fue un dopaje completo y no hubo comisión que los sancionara porque la ONU, la OEA, con sus almagros y banquimunes estaban enmarigüanaítos. Los dueños nos aman como sus esclavos, pero no nos quieren como dueños.

Cuando maldecimos a los atletas que no satisfacen nuestras ilusiones

Lo lamentable son los centauros del internet y el intelecto, mitad gente mitad escritorio, que se arrechan porque Maduro y el directorio buscan enfrentar la situación, en medio de la más feroz arremetida que en estos diecisiete años hemos vivido, pero los señores quieren que se congelen precios como si los ladrones fueran mochos, como si ya no se ha hecho y los hijoeputas han respondido con más ferocidad, porque simplemente controlan el mercado mundial y todos los medios de producción y en ese campo minado hay que saber andar, pero los mitad computadoras mitad cerebroprestado responden olímpicamente gritando: “¡quitémosle las fábricas y los bancos, no les demos ninguna mina, cero negocio y ordenamiento de explotación!”.

Pero cuando descubran que esa acción niega tablas y áifones, entonces se escuchará el grito en las gradas del escritorio: “¡maldito seas, Maduro qué te costaba negociar!”. No quieren que se aumenten salarios (o que se aumenten al mil por ciento, y que además se congelen los precios, y se siga produciendo capitalistamente para cada día poder comprar un egoísta), única medida de contención que le duele a los dueños, porque es plusvalía que no se llevan al extranjero, ¿o es que Lorenzo o Cisneros tienen su plata en Venezuela? Pero a los cibercentauros eso no les interesa, porque al final es un autobusero ignaro, de apellido Maduro, vete ya, estoy aburrido.

Todos estos acompaña-pobres se olvidan del pequeñísimo detalle de que todas las corporaciones tienen ejércitos, tribunales, medios de información que controlan a todas las organizaciones de políticos, intelectuales, académicos, artistas en el mundo entero, y que para quitarle una sola mina tendremos que sortear ese pequeño escollo, porque no es posible quitarse al capitalismo de encima en un solo país. Eso lo demostraron Cuba, la Unión Soviética, China, Vietnam.

La importancia de estar viviendo esta revolución es aprender cómo se bate el cobre de la política en la realidad y no en los panfletos y clichés dogmáticos del pasado y la ilusión.

Vamos a jugar juntos en estos patios

Como pueblo debemos ganar tiempo si queremos soñar o diseñar otra cultura distinta a esta. De nada nos sirve toda esa palabrería huecaygafadelosecosocialismoagroecologismosurbanismotrampismopropagandismosociologico                                                                 permacullturismodivisionismosemillismomuylindismodetelevisionismojipismoproteccionismoverdismo                                             libertismoigualitismobaratismotorredebabellingüísticaquenosenrredaelvolador                                                                                                       delpensamientoclaropararesolverlosproblemasquenos                                                                                         presentavivirenrevoluciónsiendoaunesclavosdelhumanismocapitalismoensupropiapista.

Coño, gente: pensar, pensar, no exigir cuando no se está en capacidad de responder ante el verdadero reto que nos presenta la historia, cuando no hemos diseñado plan de país, sino que vomitamos pensamiento ajeno porque creemos que con cerebro prestado se piensa mejor y no desgastamos el nuestro.

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