Los partidos políticos de la derecha brasileña consumaron desde el Parlamento el golpe de Estado contra la presidenta Dilma Rousseff, quien fue destituida con 61 votos a favor, 20 en contra y cero abstenciones.

Luego de consumarse el golpe, el Senado brasileño hizo una segunda votación para intentar inhabilitar a Rousseff por ocho años, sin embargo, no alcanzó los votos necesarios y la Mandataria podrá ejercer cargos públicos, aún cuando fue destituida de la presidencia.

A Rousseff se le acusó de emitir créditos sin la autorización del Congreso y de retrasar el pago a bancos públicos del país para financiar programas sociales, acciones que no constituyen un crimen de responsabilidad establecido en la Constitución como móvil para la destitución de un Mandatario.

Las acusaciones contra la Presidenta obviaron el informe de auditoría presentado por técnicos del Senado, que indicaba que las denuncias contra Rousseff no tenían bases, y que no constituían crimen de responsabilidad.

“Este proceso terminó siendo un juicio político de quienes varias veces se vieron derrotados por los brasileños en las urnas. Nosotros sabemos que destituyen a una presidenta electa sin que haya habido algún crimen y eso significa que están cometiendo un gran error”, advirtió antes de la votación el senador del Partido de los Trabajadores, Humberto Costa.

“No estamos destituyendo solamente a una presidenta, estamos destituyendo los votos de todas las personas que la eligieron en el año 2014 y estamos eliminando la posibilidad de elegir nuevamente, no les estamos dando al pueblo la posibilidad de resolver soberanamente esta crisis que estamos viviendo hoy. No habrá otra salida para Brasil, si la democracia no se reafirma”, agregó en su intervención.

Las deliberaciones de los senadores comenzaron este martes 30 en la mañana y continuaron este miércoles cuando se tomó la decisión de apartar a la Presidenta del cargo para el que fue elegida por 54 millones de brasileños.

Su vicepresidente, Michel Temer —promotor del golpe junto al ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cuhna—asumió el mandato y ya anunció que su plan es decretar el fin del Brasil “bolivariano” en el ámbito regional, en referencia al gran proyecto de integración suramericana que Brasil emprendió junto a Venezuela durante el mandato de Luiz Inácio Lula da Silva y que continuó Rousseff.

La Presidenta ofreció una declaración luego de la sesión del Senado en la que anunció que emprenderá nuevas tareas y una nueva agenda de lucha por la democracia.

“Nada nos podrá hacer recular. En estos momentos no voy a decirle adiós a ustedes, tengo seguridad que puedo decir hasta pronto, dentro de muy poco sé que voy a asumir otras tareas”, manifestó.

AVN
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