Este jueves continúan las protestas en Sao Paulo, Brasil, en rechazo al presidente interino Michel Temer, quien asumió el cargo, tras el golpe de Estado parlamentario consumado el pasado 31 de agosto contra la mandataria Dilma Rousseff.

Miles de manifestantes de diferentes movimientos sociales se congregaron en las adyacencias de la residencia particular de Temer, ubicada en el barrio de Alto de Pinheiros, la cual se encuentra resguardada por la policía militarizada de la nación, reseña EFE.

En la actividad, los representantes de los movimientos sociales exigieron al gobierno de esta ciudad brasileña el fin de la represión policial que se ha venido gestando en los últimos días, contra las protestas hacia Temer.

Hasta los momentos, se han realizado nueve manifestaciones en apoyo a Rousseff, de las cuales cinco han contado con intervención policial, dejando un saldo de varias personas detenidas, además de fuertes enfrentamientos entre ambas partes, refiere EFE.

El senado llevó a cabo contra Rousseff  un juicio político sin que existiera un crimen de responsabilidad.

Se le acusó de emitir créditos sin la autorización del Congreso y de retrasar el pago a bancos públicos del país para financiar programas sociales, acciones que no constituyen un crimen de responsabilidad establecido en la Constitución como móvil para la destitución de un mandatario.

Es la tercera vez en la última década que la derecha consuma un golpe de Estado a través de las instituciones en América Latina. En 2009 fue contra el presidente Honduras, Manuel Zelaya, y luego, en 2012, contra el presidente paraguayo Fernando Lugo, mediante un juicio político orquestado en menos de 24 horas por el Congreso, que desde antes de iniciar la sesión tenían definida la condena.

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