El afán de Erdogan por emular el pasado otomano es muy obvio. No le ha importado los medios a utilizar, y hasta ahora ha tenido algo de suerte. Se da el tupé de chantajear al mismo imperio norteamericano, de violar derechos humanos fundamentales, de ser patrocinador del terrorismo genocida y hasta de invadir una nación soberana como Siria. Obviamente, ha salido airoso del chantaje imperial porque estos han sido copartícipes de sus andanzas criminales.

El fallido golpe de estado en Turquía representa una jugada maestra para Erdogan, quien estaba consciente de lo que se avecinaba, preparándose para la gran purga en el ejército turco, desbaratando las otroras fuerzas armadas laicas para dar paso a las islamistas. EEUU prefirió mirar hacia otro lado, y es posible que deseara la desgracia de su ya incómodo aliado.

La dictadura de Erdogan se entroniza al destituir más de 2 mil jueces no afines a las persecuciones judiciales, al despido de más de 40 mil trabajadores de empresas públicas considerados “sospechosos”, a la detención arbitraria de decenas de periodistas y empleados de medios de comunicación críticos del régimen, y sobre todo, por la destitución y encarcelamiento de decenas de oficiales, muchos de ellos no participantes en el golpe, pero el mandatario turco no iba a desaprovechar la oportunidad única que se le sirvió.

La traición de EEUU, cuyos servicios de inteligencia estaban al tanto de la fallida intentona golpista, provocó la cólera de Erdogan, quien tiene buenos argumentos de chantaje como para poner al imperio más poderoso del planeta en aprietos.

La base aérea de Incirlik, al sur de Turquía, es una instalación básicamente de la Fuerza Aérea de EEUU, por más que se quiera hacer ver que pertenece a la OTAN. Allí a finales de los años 50, en plena guerra fría, despegaban los aviones U-2 para realizar reconocimiento avanzado sobre la extinta Unión Soviética. Importante recordar la “crisis de los misiles” de octubre de 1962, cuando la Unión Soviética pactó de espaldas a Cuba el retiro de las armas nucleares de la isla, a cambio de que EEUU retirara sus misiles Júpiter de Turquía.

No hay duda de la ubicación estratégica de dicha base, con su amplio espectro sobre el Mediterráneo y el Medio Oriente, y con disposición de armamento nuclear.

Otro factor de chantaje es que Turquía es la ejecutora del trabajo sucio al norte de Siria por más de cinco años. Turquía tiene en sus fronteras con Siria campos de entrenamiento, abastecimiento y puntos de atención médica. El aparataje de inteligencia turco está al servicio del terrorismo. Militares que han tratado de oponerse a dicha política, han sido encarcelados y humillados.

Luego del derribo del Sukhoi SU-24 el 24 de noviembre de 2015 por cazas F-16 de la Fuerza Aérea de Turquía, Rusia empezó a revelar lo que era un secreto a voces, pero con evidencia irrefutable, sobre el inmoral saqueo del petróleo iraquí y sirio con apoyo de Turquía. El derribo del caza bombardero ruso fue un síntoma de desespero del criminal gobierno turco y de la OTAN, cuando empezaron a sentir que Rusia cambiaba radicalmente el curso de la guerra en Siria en momentos que sus fuerzas armadas sufrían duros reveces.

El aumento de la presión militar terrorista sobre las zonas costeras sirias era exponencial. El repliegue del Ejército Árabe Sirio en Idlib, y la la caída del aeropuerto militar de Abu Al Duhur, se sumaba al brutal asedio que desde hacía más de dos años sufría la base aérea de Kweris en Alepo, lo que impulsó a los rusos a intervenir

A pesar de la evidencia presentada por Rusia, medio mundo miró hacia otro lado, y el aparataje mediático al servicio del imperialismo y del sionismo, como teatro de operaciones paralelo al militar, trató de ocultar la magnitud del saqueo y destrucción de Siria con el patrocinio directo del gobierno turco, y por ende de la OTAN.

Lo cierto es que Erdogan, muy molesto con EEUU por su apoyo al fallido golpe de estado, empezó a tomar acciones para irritar y chantajear al imperio norteamericano, como el acercamiento con Rusia, previas disculpas por el derribo del SU-24. Erdogan se tragó sus palabras y se despojó de su característica arrogancia frente a Putin.

El chantaje funcionó, y ante la posibilidad de un acercamiento entre Turquía y Rusia, EEUU empezó a ceder. Los kurdos fueron los primeros en ser sacrificados, siempre utilizados a placer por EEUU desde la época de Saddam Hussein, engañados con la posbilidad del establecimiento de una nación que les dé identidad, el Kurdistán. Los kurdos durante siglos habitaron territorios que actualmente están repartidos entre Turquía, Irak e Irán, y contrario a lo que muchos piensan, una pequeñísima parte, casi insignificante, vivía en los territorios de Siria. Un censo realizado en el año 1962 contó a 169 mil kurdos en este país.

Fue durante la guerra civil turca en los años 80 del siglo pasado que la población kurda aumentó a más de dos millones. Siria, siempre solidaria, abrió sus fronteras a los refugiados kurdos, por eso resulta chocante que algunos de ellos intenten federalizar el país, o peor aún, aspirar a desmembrar el norte de Siria, pagando con traición la generosidad que les fue brindada en su momento. Los recientes enfrentamientos entre milicas kurdas y tropas de las Fuerzas de Defensa Nacional (FDN), leales al gobierno sirio en Hasaka, es una muestra de ello.

En un principio las antiguas potencias colonialistas de Francia y Reino Unido, con apoyo de EEUU e Israel, aspiraban crearles un estado a los kurdos sin incluir territorios de Turquía, pero su plan estaba destinado al fracaso ya que dejaban fuera de la ecuación a los 24 millones de kurdos que habitan dicho país. Erdogan sin duda alguna encontraría una “solución final” para ellos al mejor estilo de los “Jóvenes Turcos” que asesinaron a más de 2 millones de armenios entre los años 1915 y 1923, genocidio que por cierto no han reconocido.

EEUU, que siempre le había respondido un “no” a las solicitudes turcas respecto a los kurdos, cambió de posición. El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, pidió a los milicianos que se retiraran al este del río Éufrates o perderían el apoyo de EEUU. Turquía, de forma cínica e hipócrita, argumenta que la invasión del territorio sirio es para blindar su frontera y proteger a su país de los terroristas, a quienes durante más de 5 años les abrió a sus anchas su frontera sur para permitir la destrucción y el genocidio en Siria.

En territorio turco los terroristas gozan de campamentos de entretamiento y repliegue, hospitales de campaña, arsenales, y, sobre todo, de rutas de abastacimiento, las cuales también se han utilizado y utilizan para transportar todo lo saqueado en Siria. Desde fábricas completas de Alepo, hasta reliquias milenarias de Palmira. El mundo miró hacia otro lado cuando Rusia mostró las kilométricas filas de gandolas cargadas con crudo saqueado en Siria y entrando a territorio turco, dejando en total evidencia a la OTAN. Las redes de corrupción del gobierno de Erdogan que facilitan el lavado de dinero sucio producto de la guerra genocida contra Siria, salpican hasta su familia.

Turquía invade territorio sirio principalmente para ponerle freno a las ambiciones kurdas en su frontera sur. Los grupos terroristas más bestiales se han retirado de Jarablus sin oponer resistencia alguna. No atacarán a uno de sus fieles patrocinantes. El hecho de que no hayan solicitado permiso alguno al gobierno sirio para su operación militar, es un indicativo peligroso que no debe ser minimizado, operación que coincide con los logros bélicos de los patriotas en Alepo, región donde se juega el destino de Siria.

Recientemente fuerzas especiales de los EEUU entraron a la ciudad siria de Al-Rai, cerca de la frontera con Turquía, como parte de las acciones para coordinar operaciones con los militares turcos.

Para agudizar más el conflicto, EEUU lanza un ataque cobarde y criminal a las posiciones del Ejército Árabe Sirio en las colinas de Thardah (Deir Zor), usando aviones F-16 y A-10 que entraron al espacio aéreo sirio desde Irak, lo que facilitó que el Estado Islámico de Irak y Al-Sham (ISIS) capturara dichas estratégicas colinas (recuperadas por el ejército –nota de MV). Se habla de 62 militares muertos y más de 100 heridos.

El Pentágono habla de equivocación, pero las colinas de Thardah jamás habían estado en manos de ISIS. Nadie puede creer que el aparataje tecnológico de inteligencia de EEUU se haya “equivocado”, tomando en cuenta que reconocen que le hacían seguimiento a los movimientos militares en la zona desde hace algún tiempo. Peor aún, usaron contramedidas electrónicas para cegar los radares sirios y camuflar su ataque criminal. Casi a la par, Israel lanza un nuevo ataque aéreo contra las posiciones militares sirias en los Altos del Golán en Al-Quneitra.

Estamos frente a una agudización del conflicto. Siria necesita un apoyo mayor de los países que no se encuentran bajo la tutela de EEUU. Existe un riesgo cada vez mayor de que las grandes superpotencias se encuentren sobre el espacio aéreo o territorio sirio, lo que abriría las puertas a un conflicto de consecuencias insospechadas. Moscú se ha quejado insistentemente que Washington se niega a separar “los rebeldes moderados de los terroristas”. No lo hará, porque toda la basura terrorista que destruye Siria son fichas a su disposición.

MISIÓN VERDAD
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