En cuestiones de política, la oportunidad, la pertinencia y la efectividad en el rol de los actores es vital. De ellas depende buena parte de la percepción pública, pues en política es muy importante lo que sucede, pero es más importante la percepción generalizada de lo que sucede. Este es el factor que ha colocado a la MUD a unos pasos de la mesa de diálogo. Al parecer, acuden ahora al diálogo para salvaguardar un importante capital político acumulado que se desmorona estrepitosamente. El diálogo para ellos no es ahora una opción que arteramente han despreciado con anterioridad, es hoy para ellos una tabla en el mar.

1. Factor tiempo. Este factor tiene varias aristas. Viene desde varias direcciones. Para empezar, la MUD luego de haber capitalizado a finales de 2015 un descontento que ha servido para ampliar sus cuotas de poder, es víctima ahora de un conjunto de apreciaciones generalizadas negativas sobre su desempeño frente a expectativas agotadas y frustradas en su masa de seguidores. Las culpas comenzaron a distribuirse equitativamente en la política venezolana y, para la MUD, el problema reside ahora en lidiar con altas expectativas que resultaron del encantamiento de la propaganda electoral de 2015. A la vista de los eventos y de que es un hecho público y notorio, de que la MUD no ha tenido ninguna acción consistente en la defensa del bienestar económico de la población, el resultado es obvio.

La población venezolana que, por desespero, simple antichavismo o descontento, acudió a la MUD con expectativas altas asociadas a la resolución de la coyuntura económica nacional, ha visto sus expectativas insatisfechas o truncadas. El triunfalismo opositor no es el mismo a mediados de septiembrecon respecto a lo mostrado en los primeros días de enero. La MUD ha concentrado todo su discurso en reclamar el poder para sí. Ya los discursos de “cambio” y ser protagonistas de un giro a la situación económica fueron barridos bajo la alfombra.

Otra cuestión a reseñar es el tiempo que se cierne sobre la MUD para producir un desplazamiento del poder político en Venezuela en 2016, y esto hace alusión directa al referéndum revocatorio. Ya el capítulo de los “seis meses” fue tirado al olvido. Cabe señalar acá las declaraciones recientes que hiciera Domingo Medina, experto en materia electoral, quien reafirma (desde sus consideraciones y cálculos) que es virtualmente imposible que haya referéndum revocatorio en 2016 y que esto dista mucho de una arbitrariedad electoral, pues “la norma que rige este tipo de consulta fue elaborada en 2007, mucho antes de que Maduro fuera presidente, y que el Consejo Nacional Electoral no está alargando los lapsos sino cumpliendo con el reglamento al respecto”.

Mientras esto ocurre, el desgaste de las expectativas alrededor de la MUD se acrecienta. La percepción de que la MUD es institucionalmente incapaz (teniendo bajo su control el parlamento) se incrementa. Voceros de la ultra como Nelson Bocaranda ya hacen abiertamente el anuncio catastrófico de que no habrá revocatorio en 2016, pero por otro lado, María Corina Machado introduce suspicacias de “negociaciones” para la dilación del revocatorio al 2017. La confusión y la incertidumbre toman lugar, las pugnas internas aparecen con fuerza, la ansiedad en los seguidores de la MUD lidia con dirigentes que se culpan entre sí de lo que ya se ve como un monumental fracaso político. El acuerdo de Voluntad Popular con Ramos Allup de dilatar el inicio del proceso revocatorio desde enero para concentrarse en la Amnistía a Leopoldo López, hizo lo suyo. Al iniciar trámites del revocatorio desde abril, la MUD lidia con el tiempo como espada de Damocles.

La MUD anunciaba hace meses que el chavismo acudía al diálogo para ganar tiempo. Ahora parece que es la MUD la que acude al diálogo intentando acelerar tiempos y para evitar que el factor tiempo que pesa sobre ellos les siga aplastando.

Sobre la postura de la MUD en materia económica hay poco o nada que esperar

2. La calle. La MUD convocó el primero de septiembre a Caracas con un aparataje sin precedentes. Por más de 40 días convocaron y su gente asistió. Pero, frustrada su agenda violenta, luego de quemar las naves, la MUD emprende el grito de retirada y frente a ellos quedó el mar para chapotear. Las desconvocatorias, la desmovilización y el desencanto generaron un vertiginoso descenso en la aprobación de la #MalditaMUD entre sus seguidores. Nuevamente reaparecieron expectativas frustradas. Muchos, víctimas de una campaña demagoga y triunfal, fueron a Caracas creyendo que de verdad provocarían #LaSalida de Maduro o que someterían al árbitro electoral para hacer un revocatorio exprés.

El resultado es que la oposición pierde la opción de modular la calle como espacio político. Sus convocatorias y afluencia menguaron. Sus erráticas y hasta incomprensibles convocatorias carecen de apoyo y entusiasmo. El pesimismo entre los seguidores de la MUD abre paso al descontento, la apatía y el rechazo abierto a sus “líderes”. Cuando convocaron a “miniparos” de 10 minutos y cacerolazos a las 9:00 AM de un viernes de quincena, intentaron recrear una sensación de protesta que no ocurrió. En Venezuela la calle se define con la muchedumbre a la vista, tomando los lugares.

Para la MUD, el ocaso de la calle llegó el primero de septiembre, poco luego de mediodía, algo temprano. La ausencia de la MUD en la calle, en los espacios constructivos de solución a la coyuntura económica y en la escena política real, es un hecho consumado que las grandes mayorías venezolanas sopesan. La MUD es una comunidad política mediática. Sólo aparecen en medios, pues hasta el parlamento se fue de vacaciones, no funciona o simplemente no hace sesiones por falta de quórum. El diálogo es ahora para ellos un espacio político donde quieren estar para volver a la escena.

3. Lo que buscan en la mesa. Hace unos meses en la MUD se anunciaba como “innegociable” el tema del revocatorio. Es decir, no había nada que discutir sobre el asunto, la cosa “iba porque iba”. En aquellos meses Nicolás Maduro suscribió esa afirmación, pues sencillamente no había nada que negociar, los tiempos y decisiones del revocatorio recaen sobre el árbitro electoral y la normativa sencillamente no se negocia. “Ninguno de nosotros ha propuesto ese debate”, dijo Maduro. Ahora en la MUD han cambiado su discurso y algunos de sus integrantes han iniciado una errática serie de acusaciones como antesala al diálogo, señalan a algunos de sus dirigentes de posponer el revocatorio para 2017 para que se hagan elecciones regionales este año.

Los señalamientos apuntan a la búsqueda de cuotas y trozos del poder en las regiones por parte de actores en la MUD. Las únicas elecciones constitucionalmente fechadas son las de Presidente(a) de la República y Parlamento. Las elecciones regionales y municipales tienen fechas definidas a discrecionalidad y desde la Constitución vigente ha ocurrido ya que por cronogramas electorales atropellados y elecciones sobrevenidas, hay elecciones municipales que se han dilatado. Ahora la MUD anuncia que irán a diálogo sólo para “garantizar” que habrá revocatorio en 2016. Si esto fuera una partida de dominó, todos sabríamos quiénes se están “quedando con la cochina” y quienes están botando las piedras a gusto. Lejos de estar trancada, la partida se pone interesante.

4. Nada que buscar afuera. La MUD agotó durante meses las opciones en el ámbito internacional. De hecho, hasta en la propia OEA las únicas resoluciones aprobadas y vigentes sobre Venezuela llaman a la MUD a acudir al diálogo, propuesta formulada desde el chavismo. Luego de dilatar, posponer y patear la mesa sin sentarse, la MUD acudirá ahora a diálogo, sólo condicionando el inicio del mismo al envío de un comisionado especial por el Vaticano ofrecido por el Papa Francisco. Ya no habrá corte celestial por la cual esperar.

“El que toca y canta tiene ventaja en el contrapunteo”, y la dirigencia chavista es la que marca el ritmo

En esta instancia, la MUD agota la opción política en el frente externo. Más allá de un recalcitrante Almagro que sigue vociferando su verbo pendenciero, e incluso, más allá del boicot a Venezuela de la “Triple Alianza” en el Mercosur, Venezuela ha blindado su posición como país con una consistente interlocución política luego de la Cumbre del Mnoal. La MUD agotó opciones en el frente externo, ya no hablan de “Carta Democrática” y hasta las supuestas denuncias a Maduro en el Tribunal Internacional de La Haya por parte de Lilian Tintori fueron desmentidas por ese mismo tribunal. El frente externo se les desmoronó y nadie se los va a devolver. Luego del naufragio político, les queda el diálogo, el lugar donde Maduro quiere que estén.

5. Comensales invitados en la mesa. La MUD acudirá a verse con el chavismo en un espacio definido por la interlocución de la Unasur, los expresidentes Zapatero, Fernández y Torrijos y por un comisionado del Vaticano. Esto, vale decirlo, luego de que la MUD denunciara a todos estos actores (excepto al Vaticano) como árbitros vendidos. Es como llegar a una cena servida en la casa de tu enemigo sabiendo que no puedes hacer fiesta. ¿Qué ha de buscar la MUD entonces? Han de buscar lo que sí se les ha perdido: ránking político.

El presidente Maduro y el chavismo son hoy por hoy quienes han suscrito una retórica constructiva sobre las grandes tareas nacionales para superar la coyuntura y las diversas formas de inestabilidad. Esta retórica ha sido acompañada con acciones en el terreno. La economía venezolana se estabiliza progresivamente. Efectivamente, “lo peor ya pasó”. Las acciones del Ejecutivo en el diálogo con los actores económicos, ajustes, intervenciones a las cadenas de producción y distribución, los CLAP, el fomento de la producción, la focalización en las importaciones esenciales y la rigurosidad en el uso de divisas están dando resultados y han colocado al chavismo en una situación de ofensiva.

Esto infiere que el diálogo para Maduro y los involucrados en el chavismo se va a encarrilar necesariamente en la generación de propuestas económicas concretas a las expectativas nacionales de las grandes mayorías. El chavismo no va dispuesto a discutir su permanencia en el Gobierno, el chavismo va dispuesto a dialogar para que sean expuestas ante el país las alternativas y acciones viables para la superación de problemas medulares con gran impacto en la vida nacional. Acá se cumplirá lo dicho en una popular frase llanera: “El que toca y canta tiene ventaja en el contrapunteo”, y la dirigencia chavista es la que marca el ritmo. La MUD tendrá pocos aportes que hacer en ese sentido, más allá de suscribir una retórica antisocialista y antichavista. Mucha crítica, nada que aportar.

Sobre la postura de la MUD en materia económica hay poco o nada que esperar, en esto sus seguidores desde ya pueden declararse pesimistas y/o defraudados.

El resultado del diálogo

En el mejor de los casos, a menos que la MUD decida patear la mesa, el resultado del diálogo será fundamentalmente político, pero no por eso poco importante. El resultado será el encuentro y la paz, premisa perseguida y peleada a brazo partido por el presidente Maduro. Hay que insistir en esto: en las horas en que más cerca hemos estado de la ruptura total de las condiciones sustanciales de paz, Maduro ha logrado contener y evitar el desastre. Encarrilar a los adefesios de la violencia y el enfrentamiento no es fácil. La estabilidad es una condición fundamental para la construcción de la necesaria gobernanza.

MISIÓN VERDAD

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